Con miras a incentivar el consumo del cortometraje en Panamá, el pasado 11 de noviembre se inauguró la muestra cinematográfica "Cine-Bar Noviembre", que actualmente se está presentando en el restaurante-galería La Bohème.
Se trata de una verdadera muestra internacional de cortos, seleccionados por el dramaturgo y documentalista Edgar Soberón Torchia, los cuales han sido extraídos del archivo fílmico del Centro de Imagen y Sonido (CIMAS).
Soberón Torchia comenta que éste es un proyecto ideado por la pintora Paola Schmitt, propietaria de La Bohème, quien quería aprovechar el mes del Centenario para presentar una retrospectiva de los principales cortos que se han producido en Panamá y en el resto del mundo.
En el caso de Panamá, la muestra abarca desde los primeros cortos del costarricense Carlos Luis Nieto, en la década de los cuarenta en la ciudad de Santiago, hasta cortometrajes que concursaron en la pasada versión del "Concurso de Videos RPC-Maxell", como es el caso de "Ese soy yo", dirigido por Jesico Castro Ferrari y José Angel Canto, que estuvo nominado en la categoría de "mejor canción".
Los cortometrajes de Nieto han sido reeditados por Soberón Torchia, quien también le adicionó música a estos breves filmes a los que se refiere como "hechos muy artesanalmente".
Además de Panamá, en el programa de "Cine-Bar Noviembre" también se incluyen cortos provenientes de países como Estados Unidos, Francia, Cuba, Inglaterra, Colombia, Canadá, Checoslovaquia, Brasil y Alemania, etc.
Además de los cortometrajes, los días jueves se están exhibiendo largometrajes tanto de directores panameños como extranjeros. En el caso de los nacionales están Pedro Rivera, Enoch Castillero y Brooke Alfaro, mientras que entre los foráneos se encuentra el afamado realizador Stanley Kubrick. La muestra finaliza el próximo jueves, con la proyección del primer largometraje de este director, titulado "El beso del asesino" (1955).
Soberón Torchia indicó que el cortometraje es un género muy viable, no sólo en Panamá si no también en el resto del mundo, aunque reconoce que el mismo presenta dificultades inherentes, ya que hay que saber cómo contar una historia en un espacio temporal más limitado que el de un largometraje.