Tras hacerse pública la ruptura entre Britney Spears y su prometido Jason Trawick, ayer se dieron a conocer los motivos reales.
Todo apunta a que la relación fue decayendo a medida que el deseo de Britney de tener más hijos iba en aumento. Al parecer, Jason no aprobaba la idea de volver a convertirse en padre con la estrella del pop y esto fue minando poco a poco la relación.
A pesar de las declaraciones de Britney en las que afirmó: "Siempre adoraré a Jason y seguiremos siendo grandes amigos", la cantante no dudó en devolver el lujoso anillo de compromiso que su ex le había regalado hacía casi dos años. Según fuentes de Daily Mail: "Jason está en otro lugar y no quiere formar una familia, a pesar de que adora a sus hijos Sean Preston y Jayden James".
Los caminos de la pareja se han ido separando poco a poco hasta llegar a romper la relación, Jason quiere expandir sus negocios y Britney quiere volver a los escenarios.
La ruptura coincide con la noticia de la retirada de Britney del programa Factor X, en el que la “celebrity” ejercía como juez de las voces más innovadoras de Estados Unidos.
Según publicó el portal TMZ.com hace unos días, una fuente cercana a la cantante reveló que Jason firmó un acuerdo de confidencialidad cuando se comprometió a ser el tutor de la cantante junto con su padre, Jamie, el año pasado. A partir de este contrato, el exprometido de Britney también tenía la potestad sobre los asuntos legales de la cantante.
La fuente también aseguró que la pareja mantiene un vínculo íntimo y que a pesar de las medidas que ha tomado Britney, Jason nunca hablaría en público de su relación.