El estudio, publicado en el último número de la revista Journal of Family Issues, pone de manifiesto al mismo tiempo que las mujeres casadas trabajan más en casa que las solteras que conviven con su pareja.
Con los resultados de las entrevistas, efectuadas a cerca de 18.000 personas en 28 países de todo el mundo, los investigadores ratificaron la conclusión de que muchas mujeres sabían de antemano: que los hombres trabajan menos en casa que ellas.
Según el estudio, los hombres dedican nueve horas y media semanales a tareas domésticas, frente a las 21 horas que dedican las mujeres. En términos porcentuales, ellos hacen un 32 por ciento del trabajo y ellas un 74 por ciento.
Pero la novedad de este informe, titulado "Efectos del tipo de unión en la división del trabajo doméstico", estriba en la influencia del matrimonio en el reparto de tareas.
"El matrimonio, como institución, parece tener un efecto tradicionalista en las parejas, incluso en las que consideran que hombres y mujeres son iguales", explicó una de las autoras de la investigación, Shannon Davis, socióloga de la Universidad George Mason de Virginia.
Las parejas suelen verse influenciadas por factores similares a la hora de dividir el trabajo, según Davis, quien insistió en que "es la forma en la que la sociedad ha definido lo que supone estar casado, la institución en sí, lo que afecta el comportamiento".
Otro factor que influye a la hora del reparto de trabajo es el sueldo, ya que, de acuerdo con los investigadores, los hombres que ganan más que sus parejas trabajan menos en casa que los que perciben un salario similar o menor.
En Japón, los besos apasionados se dan en el cuello o en las manos, pero nunca en los labios.
Antiguas tribus africanas consideraban un peligro besarse, pues creían que el alma se les podía escapar por la boca.
El beso más largo filmado en la historia del cine fue entre Jane Giman y Regis Tommey, en la película "You are in the Army now" de 1941. ¡Duró 3 minutos y 5 segundos!
Del latín "basiu", el beso a través de la historia ha tenido diversos escenarios, desde el amoroso, pasionario, filial, a la patria, a la muerte y a la paz. Y éstos han sido dados con magia, alegría, llanto, fidelidad, ternura, entrega pasionaria y traición.
También ha quedado representado en las múltiples expresiones del arte, poesía, novela, cine, baile, canto y la historia política. Es común en algunos países ver a religiosos de alta investidura y mandatarios besar como protocolo la tierra que visitan.
La piel de los labios es el único trozo de epidermis idéntico en hombres y mujeres.
Según algunas tradiciones religiosas orientales, el beso es una forma de dar y recibir energía espiritual.