Un equipo de científicos británicos que trabajan en Malasia ha hecho una propuesta radical, consistente en conservar los bosques tropicales pero sin dejar de explotar la madera, procurando que la tala tenga el mínimo impacto ecológico.
Este nuevo paradigma en la conservación de la naturaleza surge de los importantes trabajos desarrollados en el sureste asiático, que han llevado al convencimiento de que los bosques tropicales no son estables, como hasta ahora se creía, sino que son organismos muy dinámicos que, aunque se vean afectados por catástrofes como incendios, sequía, ciclones o inundaciones, las soportan más o menos y se recuperan, aunque para ello necesiten mucho tiempo.
A la luz de este nuevo enfoque, la actividad maderera manifestada en tales controladas se puede considerar como similar a esos fenómenos naturales. Es decir, aunque la tala sigue siendo una actividad de gran impacto, si se estudia y se hace bien puede resultar mucho menos dañina.
Tradicionalmente la tala en el sureste asiático se ha hecho de modo selectivo, es decir, dejando intactos alguno de los árboles maduros. La tala de bajo impacto supone dejar más árboles y tener más cuidado en el planteamiento logístico, por ejemplo creando pistas por las que circule la maquinaria pesada. Si además este tipo de tala se combina con la reforestación a largo plazo, es posible que los bosques se mantengan ecológicamente sanos a lo largo del tiempo.
Este nuevo enfoque se ha revelado tan acertado que el South-East Asia Rainforest Research Programme (SEARRP) ha conseguido una financiación de la Royal Society británica para otros cinco años. Esta ayuda supone alrededor de los 15-17 por 100 de su presupuesto. El resto será aportado sobre todo por el Gobierno malayo y distintos organismos británicos.
El SEARRP fue creado a principios de los años 80 como consecuencia de la gran preocupación que empezó a surgir por los bosques tropicales. Con sede en Sabah, al este de Malasia, realiza investigaciones en Malasia e Indonesia en las que participan unos 60 científicos malayos y británicos. El profesor Timonty Clutton-Brock, ecologista y zoólogo especializado en mamíferos de la universidad de Cambridge, presidente del Comité del SEARRP, explica : "Este programa es único porque tenemos una amplia zona de bosques tropicales de los que existen datos ecológicos desde hace mucho. Para que estos datos sean significativos cuantos más años abarquen mejor".
"Hasta la creación del SEARRP, todos pensábamos que en los bosques tropicales las cosas van muy despacio. Sencillamente, eso no es no verdad. Sabemos que el cambio climático puede producir grandes oscilaciones, tanto en el esquema de florecimiento del bosque como en su propia estructura. Hemos visto que gran parte de la competencia que se plantea entre las distintas especies arbóreas lo hace no en la fase adulta, sino en las primeras fases del crecimiento. Es decir, los bosques son mucho menos estables y más dinámicos de lo que hasta ahora creíamos. Sin embargo sólo hemos llegado a conocer este tipo de crecimiento y de dinámica tras estudiar muchos árboles a lo largo de muchos años".
El proyecto se centra en el Danum Valley Field (DVFC), situado cerca del río Segama y rodeado de 43.800 Ha de bosques primario hacia el oeste, y otras 25.000 de bosque donde se han realizado fuertes talas hacia el este y 67.0900 de bosque de tala selectiva en el sur y al oeste. En la zona donde se han talado más árboles se lleva a cabo un plan de reforestación bajo el programa Forest Absorbing Carbon Emission (FACE).
Uno de los miembros del equipo es el profesor David Newbery, que actualmente trabaja en el instituto de geobotánica de la universidad suiza de Berna. Esta particularmente interesado en cuál fue la reacción del bosque de Danum a las graves sequías que se produjeron hace entre 120 y 150. Gracias a la gran cantidad de datos en posesión del SEARRP, el Dr. Newbery ha creado una amplia base de datos de los modelos de crecimiento y comportamiento del bosque a lo largo de los años.
En 1985-86 el profesor Newberry estudió 18.000 árboles en la zona virgen del bosque de Danum. Diez años más tarde los ha vuelto a examinar y ha comprobado lo que los árboles de tamaño medio, que constituyen el 99 por 100 del bosque, soportan mejor la sequía que los grandes árboles, cuya copa sobresale de los demás. Esto le ha llevado a sugerir que esos árboles de tamaño medio pueden ser la parte más valiosa de la dinámica del sistema forestal.
Hasta ahora se creía que los árboles no desarrollados plenamente no contribuían al crecimiento sostenible del bosque, por lo que se solían talar para permitir que los árboles grandes tuvieran más terreno. Sin embargo se ha comprobado que en Sabah el ritmo de regeneración natural del bosque ha sido muy bajo. Eso sugirió al profesor Newbery que quizá los grandes árboles no reaccionaban tan bien como se había previsto. De modo que, al contrario de lo que se hacía hasta ahora, se ha empezado a considerar el gran valor de esos árboles que en el futuro crecerán por encima de los demás, contribuyendo a estabilizar el bosque tras largos periodos de sequía.
El principal científico del proyecto el Dr. Andrew Davis, del departamento de zoología de la universidad de Cambridge. Como entomólogo, el Dr. Davis ha estudiado el efecto de la pérdida de la capa foliar sobre la vida de los insectos, sobre todo de los escarabajos.
Estudiando los efectos de la poda selectiva tradicional, ha descubierto que de este modo se pierden muchas especies que residen en lo profundo del bosque, que son sustituídas por las que viven más cerca del río. Esto supone, que el bosque primario se está haciendo más "fluvial", por lo que el Dr. Davies va a dedicar la próxima fase de su investigación a estudiar las implicaciones que tiene este cambio fundamental y al mismo tiempo va a colaborar con los gestores forestales para planificar la reforestación.
De momento, ya se practica una tala mucho más selectiva que la tradicional, cuyos efectos también quiere estudiar el Dr. Davies, convencido de que si se combinan con ciclos de reforestación a 60 años, se puede regenerar totalmente el bosque tropical. A este respecto dice : "Estamos abandonando la idea de que los bosques tropicales no son lo suficientemente robustos como para soportar cualquier intervención y dándonos cuenta de que podemos seguir talándolos, pero siguiendo siempre unos parámetros muy bien definidos y teniendo en cuenta su dinámica natural".
La sequía y la tala no son los únicos fenómenos que afectan a la dinámica de los bosques. Los investigadores del SERRP han descubierto que en el fondo de los ríos hay una gran cantidad de restos forestales arrastrados por las inundaciones. Una tormenta producida en Danum en 1996 arrastró más sedimentos al río Segama en dos días que en los anteriores 10 años.
Las universidades británicas de Manchester, Lancaster y Swansea y la malaya de Sabah están desarrollando proyectos hidrológicos, para lo que han recogido datos meteorológicos de los últimos 11 años. Actualmente se estudian los sedimentos y la erosión del suelo en los bosques primarios y talados y todo tipo de fenómenos meteorológicos, desde las más pequeñas alteraciones climáticas hasta grandes corrimientos de tierras.
Por último está el fuego. En el centro de Kalimmantan se ha visto que la gran cantidad de turba que se quemó con los tremendos incendios forestales de 1997-98 dio lugar a la emisión de mil millones de toneladas de carbono. Todas las centrales térmicas de Europa Occidental en conjunto emiten anualmente unos 980 millones de toneladas.
La investigación sobre los cambios climáticos parece sugerir que va a aumentar la frecuencia tanto de las sequías como de las lluvias torrenciales. Frente a estas previsiones, los científicos del SEARRP creen que el mejor conocimiento de los bosques tropicales puede ser la base para su desarrollo sostenible. (CON/ENV).