Variedades

Nueva remesa de artistas

La Fundación San Felipe y sus profesores entregaron certificados de sus cursos de verano.


La docencia es un don, un talento que genera satisfacciones en ambas direcciones. Es una dinámica entre profesores y alumnos, como es el caso de los talleres de verano organizados por las socias y el personal de la Fundación de San Felipe, ubicada en el Casco Antiguo, junto a la Iglesia San Felipe de Neri.

El pasado tres de febrero, se volvieron a reunir los padres de familia acompañando a sus acudidos para recibir su certificado de participación, en los diversos cursos de pintura, fotografía, música, entre otros.

Para el profesor Francisco Bech, los siete años laborando como facilitador de fotografía dentro de la Fundación le han permitido proporcionarles mayor conocimiento a sus estudiantes.

 

Los “paseos de aprendizaje”, como nos contó el profesor, van más allá del enfoque y el juego de luz y sombra que retratan con sus camaritas.

Sus recorridos van desde Panamá La Vieja hasta la Presidencia, y van preparados con una base teórica que los respalde.

Un joven músico a quien le llaman “profe” es Ricardo Vega, quien a sus 20 años pasó de ser asistente del profesor de guitarra a dirigir este curso de verano en el presente año.

 

Por su parte, el profesor de violín, Dagoberto García, se graduó en el Conservatorio de Música, es tenor y pertenece al coro polifónico.

Empezó dictando las clases de guitarra, actualmente dirige los cursos de violín y su meta es crear una orquesta completa.

En el curso de verano preparatorio para crear la orquesta, van formando a sus integrantes, desde marzo hasta diciembre” y han reunido a 50 chicos.

 

“Fueron cerca de 28 presentaciones del 1 al 23 de diciembre de 2010, sacando el Día de la Madre”, agregó García.

El profesor de violín nos comentó que en su curso básico de violín han salido alumnos tocando un clásico completo sin dificultad alguna, gracias a su “buen oído”.

Un maestro de maestros es el pintor Mayo Hassán, quien tiene una trayectoria de 15 años como docente dentro de la Fundación.

 

Hassán se embarga de emociones y orgullo por el trabajo concluido, que no termina en el salón de clases, puesto que ha visto los cambios que se han ido dando en la vida de los jóvenes, en el transcurso de las cinco semanas.

El profesor ha sido testigo de cómo sus alumnos han ido avanzando en sus habilidades del arte, y han ido modificando su carácter y actitud.

En las clases de pintura, el maestro Mayo Hassán se encontró con niños tímidos que de no decir los “buenos días” pasaron a “guindársele del cuello.

“Estamos llegando a los hogares y eso es lo más importante”, añadió Hassán, quien terminado el curso, siente nostalgia por regresar a la Fundación y volver a poner a disposición su talento, experiencia y paciencia, por el bien y el provecho de la niñez panameña.


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649422
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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