Obligada a grabar disco con supuesto acosador o a estar parada
Redacción / @PanamaAmerica
La cantante Kesha vive una auténtica pesadilla en su vida desde que apareciera por ella su productor, Lukasz Sebastián, al que denunció el pasado año por abusos sexuales, físicos y verbales, además de acoso emocional, al que aseguró que estuvo sometida durante diez años.
La cantante Kesha vive una auténtica pesadilla en su vida desde que apareciera por ella su productor, Lukasz Sebastián, al que denunció el pasado año por abusos sexuales, físicos y verbales, además de acoso emocional, al que aseguró que estuvo sometida durante diez años.
La joven de 28 años contó que él la forzaba a drogarse para después aprovecharse de ella y que una vez se despertó "desnuda" en su cama "sin capacidad para recordar cómo había llegado hasta allí". Pero la justicia no parece ampararle pese a estos testimonios, ya que el juicio aún no se ha celebrado, tampoco ha roto su contrato con él y la discográfica Sony, por lo que tiene que continuar con ambos si no quiere estar sin hacer nada.
Kesha no quiere volver a trabajar con Sebastián, pero tampoco puede hacerlo con nadie más debido al tipo de contrato que tiene. La discográfica se ha negado a rescindir los contratos de exclusividad y ningún otro productor quiere trabajar con la cantante porque tienen miedo a que les demande a ellos también.
La situación de Kesha es insostenible y un completo infierno debido a las amenazas que sufre y a todas las presiones que tiene a su alrededor. Según ella, el productor la amenazó con destruirla si todo salía a la luz, algo que parece estar consiguiendo si se demuestran que son verdad las acusaciones.