Añadió que “ahora, muy embelesados con la tecnología. Pero el cerebro no se está moviendo.
La pantalla da respuestas, pero no hace preguntas. Y eso es delicado.
Hay especialistas en escolarizar, pero no en educar”.
Le preocupa que se enfoque en la dirección equivocada, que cada vez se necesiten más cárceles.
Afirma que la educación compete a todos, porque, en cierta forma, todos educan para bien o mal con el ejemplo: “la maestra, madre de familia, el taxista, el que te cobra lo que es, un policía que no está buscando la coima, el que hace cine y película que sean formativas. Necesitamos presidentes y ministros educadores, financieros educadores, gente que vende en la tienda educadores.”