Oliver Stone confesó a la revista alemana Cicero que en su juventud puso a su padre LSD en el vaso sin que éste se diera cuenta. "Tenía 21 o 22 años y estaba enfadado con mi padre", afirmó el director.
Según Stone, después de haber dado la droga a su padre, ambos tuvieron "mucha diversión". "Mi padre recordó esa noche todavía mucho tiempo, hasta su lecho de muerte". Stone ha dicho que ha tomado otras drogas.