Sin duda estos días siguen predominando las exposiciones de fotografía y las de pintura. Las puedes ver en el Museo del Canal Interoceánico de Panamá ("Tesoros de Coiba"), el Museo de Arte Contemporáneo (obras de Roberto Lewis de colecciones privadas de panameños y extranjeros), Casa Góngora ("De una América, la Otra", del artista francés Klavdij Sluban ) Banco Nacional-Casa Matriz (de Carlos Arboleda) y La Casona ("Por los Caminos de la Piel"), de Sandra Eleta.
10 mayo- Presentación del libro Teli -Ka- Mandir de Stella Dupuis. Lugar: Exedra Books, Sala de Eventos. Horario: 7: 00 p.m. a 9: 00 p.m.
1er Foro Nacional "Clusters: Logros, avances y desafíos de los Conglomerados del Programa. Lugar: Hotel Decápolis. Tel: 264-7588."La diversidad en el bosque tropical a lo largo del tiempo geológico", a las 6:00 p.m. en el Auditórium del Centro Earl S. Tupper. Cine Universitario: Hoy a las 7:00 p.m. inaugura el Ciclo en Conmemoración del fin de la II Guerra Mundial, en colaboración con la Embajada de Rusia, con el filme "Estrella, de Nikolai Lebedev".
Si llega a superar el embarazoso proceso de encontrar un buen "piso", se puede decir que el estudiante está listo para aprender, y no necesariamente dentro de las aulas.
Llamar al director de mi master Ricardo a secas o tutearlo fue un hábito que me costó adquirir; sin embargo, el tiempo y varias llamadas de atención lograron el objetivo.
Mi segunda gran sorpresa fue el primer jueves de clases. Pasadas las 7 de la noche, en la hora de receso, salí a tomar un café. A pocos pasos del edificio, escuché un ritmo familiar. El reggaetón también había conquistado España y era la música que dominaba una fiesta en plena cafetería.
Sobre las mesas, los más atrevidos se contoneaban con "La Gasolina", mientras que los otros preparaban las copas de "calimocho", una mezcla de vino tinto y gaseosa. El tabaco y el "porro" son también protagonistas.
En su mayoría, las fiestas son organizadas por los estudiantes de pre-grado, se cobra una entrada a beneficio de cualquier causa y se cierra la cafetería con permiso de las autoridades. Y pensé: si el rector de la U viera esto...
De esta misma forma hay muchas fiestas universitarias, fuera y dentro de las casas de estudio. Claro, después de ser testigo de varias fiestas en mi facultad, comprendí que sólo forman parte de un método de liberar la tensión antes o después de la semana de exámenes, cuando la ciudad se queda sin estudiantes a quien ofrecerles una buena rumba. No piensen que todo es fiesta. La vida estudiantil en Madrid tiene más para dar. Hay de todo para todos, y es en la parte cultural donde la oferta es inagotable. No hay excusas para no sumergirse en la marejada de arte que, en todas sus expresiones, se pasea por las calles desde el Museo del Prado hasta la Casa del Libro en la Gran Vía.
Las inmensas librerías están tan repletas de aficionados a la lectura que es casi imposible caminar. Para algunos, es como un pasatiempo revisar qué nuevo libro llegó al "Fnac" y echarle una ojeada.
En todas las temáticas e idiomas, el estudiante interesado puede oler y sentir los libros que jamás pensó encontrar. Como lo soñó alguna vez Borges en su Biblioteca de Babel.
Otra de las ventajas que he encontrado en esta ciudad es que a los estudiantes con identificación se nos da descuento para la mayoría de los grandes museos. Monumentos donde te pierdes mirando los Goya, Velásquez o el Guernica de Picasso.
Cada semana se inaugura una exposición de pintura, fotografías o antigüedades. No hay descanso para quien quiera aprender.
Además del cine de Hollywood o el de Almodóvar, en Madrid se visita mucho la Filmoteca, un espacio bohemio para ver buen cine, documentales y hasta tomarse una cerveza.
Desde que llegué a Madrid, esta ha sido, más o menos, mi rutina. Fuera de las fiestas en la cafetería, a las cuales no me permito entrar porque creo que he superado la edad límite, la vida universitaria en esta capital europea es enriquecedora. Quien estudie aquí, nunca mirará con los mismos ojos lo que ha dejado atrás.
Alfredo Lammie tiene 24 años y es Ingeniero en Sistemas Computacionales. Vive en Madrid desde hace un año y estudia Producción de Animación.
Para Alfredo, lo más difícil fue hacer nuevos amigos, así como entender palabras y la forma de hablar. "Me gusta que la vida universitaria es mitad trabajo y mitad rumba, además de las ventajas que tiene ser estudiante en Europa como viajes, descuentos y otras actividades".
La cultura y costumbres también es una gran diferencia, nos dijo Alfredo. "Como en Madrid hay tanta gente, no existen los estereotipos ni la división de clases que hay en Panamá. El clima y los cambios de estación también permiten un estilo de vida que en nuestro país sería imposible".
Otro panameña que estudia en esta ciudad, Ana Mabel Arjona, aseguró que para ella lo más complicado fue adaptarse a la forma de vivir y actuar del madrileño. "El panameño o el latino en general es muy amable y cortés, y a la gente en Madrid le falta educarse en ese aspecto".
Ana, que estudia un Master en Arquitectura Virtual desde hace ocho meses, nos confesó que le agradan mucho los cambios de clima y, por supuesto, de guardarropa, así como el hecho de que en una ciudad tan grande no hay momento para aburrirse.
Jayguer Vásquez, de 25 años e Ingeniero en Sistemas Computacionales, estudia en Madrid un Master en Diseño Grafico y Animación 3D desde hace dos meses. Lo que más le gusta de la vida universitaria en este país es el nivel de especialización que ha recibido en su curso, además de haber conocido a muy buenos compañeros.
Su integración fue muy fácil pues encontró amigos en un grupo de jóvenes católicos. Para él la gran diferencia entre Panamá y España es que la gente te valora por lo que eres y no por lo que tienes.