Se les denomina el IV Poder, tienen detractores y el suyo es un constante bregar, para nada rutinario, lleno de anécdotas y donde la mayor satisfacción está en servir de puentes entre los diferentes protagonistas sociales con la búsqueda de la verdad como fin último.
El periodismo es una profesión nada lucrativa, pero que llena de una íntima satisfacción a quienes la ejercemos por vocación, puesto que permite poner a funcionar una mezcla de empatía humana, objetividad y ética en una carrera contra el tiempo.
Permite un aprendizaje constante e ilimitado y crea un lazo especial entre la vida en todas sus dimensiones y manifestaciones, hechos, situaciones, lugares y los/las periodistas que cada día alimentan a la sociedad con material reciclado de la propia maquinaria social que los/las nutre de datos.
Un camino lleno de obstáculos es, igualmente, el del/la periodista. Obstáculos que incluyen algunos circunstanciales y otros provenientes del "Status quo" que rechaza todo lo que se interponga entre el ejercicio del poder y los intereses de quienes lo ostentan.
El periodismo es una escuela permanente de aprendizaje, una aventura, un compromiso y hasta llega a ser una especie de prueba de resistencia.
Hoy que se celebra en Panamá el Día del Periodista, Arnulfo Barroso Watson, Melitza Solano, Elizabeth Muñoz de Lao, Enrique Luis Brathwaite, Carlos Alberto Vargas Cerrud y esta servidora, Rosalina Orocú Mojica, compartimos con ustedes algunas anécdotas que revelan cuán interesante y versátil es el periodismo.
"Practicar el periodismo es vivir el dolor, la alegría y el sufrimiento a la misma vez", le consta a Arnulfo Barroso Watson, Jefe de Información de