Una veintena de cartas enviadas por el escritor argentino Julio Cortázar a Rosario Santos, una amiga boliviana, revelan el lado más personal de uno de los grandes genios de la Literatura latinoamericana.
Nacido en Bruselas en 1914 de padres argentinos, el autor de "Rayuela", fallecido hace 25 años en París, relata a su amiga en esas misivas sus preocupaciones personales, le recomienda lecturas, le da consejos personales y reflexiona sobre asuntos políticos.
La destinataria de las cartas, la "bolivianita", como se refiere a ella Cortázar, es Rosario Santos, una mujer casi octogenaria, pero de aspecto y espíritu joven, quien ha dedicado gran parte de su vida a la promoción de la literatura latinoamericana en Estados Unidos.
Desde París, Nairobi o Mallorca, Rosario recibió entre 1974 y hasta la muerte del escritor, el 12 de febrero de 1984, una veintena de cartas de Julio, su amigo y consejero.
"Era sumamente sencilla y humana".