En el mundo de hoy hay fórmulas para todo.
En el Teatro en Círculo, frente a centenares de ojos, se “fabricó” una lady.

Ya les dije, en el título, la fórmula.
Pero, aunque lo parezca, no fue nada fácil convertir a Elisa Doolittle, una florista analfabeta, nada delicada en el habla y comportamiento en una lady que engañe hasta al más experimentado detector de impostores, en este caso, el Profesor Zoltan Karpathy (personificado por José “Tete” Olivella), quisquilloso y cultor de la lengua de Shakespeare, al cual nunca, hasta ese momento, nadie le había metido “borriguero por iguana” y mucho menos “gata por liebre”.

Ahora bien, para que haya un engaño tiene que haber gente con intención de engañar a otros, como Henry Higgins que urdió todo.
Era un hombre pudiente, de apariencia bastante interesante, soltero empedernido, de esos que asegurarían que “el agua y el aceite no se mezclan”, pero a quien la vida (la bella florista Elisa Doolittle fue el instrumento), le recordó que “nunca digas de esa agua no beberé, que por turbia que la veas, puede apretarte la sed”.

Ya tenemos al maestro y a la alumna. De qué está hecho cada uno, iban a demostrarlo sobre la marcha en lo que fue una hilarante pieza teatral, donde la tosca y terca florista, le hacía perder tiempo, paciencia y energía a Henry Higgins, quien tampoco se daba por vencido.
Se mantenía en esa lucha cotidiana dictándole clases de fonética y gramática a Elisa, que no cesaba de cuestionar por qué tanto empeño en complicarle la vida, con reglas gramaticales y trabalenguas, si ella estaba conforme y feliz vendiendo flores y hablando como le viniera en ganas.

Lo que no sabía ella era que había una apuesta de por medio. El de la idea fue Higgins.
No muy convencido, el Coronel Hugh Pickering, y dudando de que Higgins pudiese lograr su cometido, ante tanta insistencia de él accedió.

Pero, el coronel solía reirse socarronamente, especialmente como reacción a las salidas de la alumna, que no daba el brazo a torcer, al punto de que casi lleva a Higgins a claudicar.
Entonces, brilló el sol.

Higgins pudo respirar con alivio. No había arado en el mar.
En verdad, el amor propio herido fue el que hizo el milagro.

No hay peor cosa que una mujer con el amor propio herido, dicen algunos atrevidos.
Sea o no verdad, a Elisa ni la Cía, ni la INTERPOL, tampoco la KGB la podrían arrestar por impostora. El Profesor Zoltan Karpathy podría dar fe de que ella era en verdad toda una lady. Aunque no tuviera un título nobiliario.
Ficha técnicadel musical
- Director general: Bruce Quinn.
- Producción: Nikki O. de Roy.
- Director musical: José “Pepe” Casís.
- Coreografías: Maryelin Barahona y Carlos Díaz Valerín.
- Diseño de escenografía: Bruce Quinn y Luis Jiménez.
- Diseño de vestuario: Charlie Brannan.
- Diseño de luces: Eric de León.
- Utilería: Carmen Llorente.
- Coordinador de escena: Marlene A. Salazar M.