Mohammed Al Fayed, el padre de Dodi, que murió con la princesa Diana de Gales en un accidente en París, presentará una demanda contra la Agencia Central de Información (CIA) y otras entidades de EU a fin de obtener documentos secretos, informó uno de sus abogados.
Con esta acción, el acaudalado comerciante de origen egipcio que reside en Londres, dijo que pretende obtener pruebas para demostrar que la muerte de Dodi y la princesa Diana fue producto de un complot racista por parte de la corona británica, que no aceptaba la relación sentimental entre ambos.
El anuncio oficial de la demanda será formulado en Washington el jueves, fecha del tercer aniversario del accidente de tráfico ocurrido el 31 de agosto de 1997 a la entrada de un túnel de Paris, y que según las averiguaciones de la policía francesa fue causado debido a que el chófer de la pareja había ingerido alcohol.
Mark Zaid, uno de los abogados estadounidenses de Mohammed Al Fayed que presentarán la demanda, declaró que se intenta obtener información especifica que pudieran haber obtenido la CIA, la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, en inglés), y los departamentos de Defensa y de Justicia.
Este material incluye grabaciones magnetofónicas o detalles de llamadas telefónicas entre Dodi y Diana que pudieron haber sido realizadas por la NSA, una agencia que se dedica al espionaje electrónico y la interceptación de comunicaciones.
Un portavoz de la CIA dijo que la institución no comentará sobre la demanda hasta que no tenga la oportunidad de estudiarla.
Los abogados de Al Fayed han intentado en varias ocasiones a través de los tribunales, pero sin éxito, obtener informaciones de la tragedia supuestamente en poder de las autoridades de EU.
En esta ocasión, y por medio de una demanda basada en la ley de libertad de información, intentarán una vez más lograr su objetivo, explicó Zaid.
El padre de Dodi alega que el príncipe Felipe, Duque de Edimburgo y esposo de la Reina Isabel de Gran Bretaña, presuntamente fue quien planificó el complot para eliminar a su hijo y a la princesa Diana, a fin de evitar riesgos a la nobleza británica en su línea de sucesión, y que este hecho fue encubierto por la CIA y los servicios británicos de espionaje.
En la época de la tragedia, Diana llevaba años separada de su esposo, el príncipe Carlos, con quien tuvo dos hijos.