Las cocinas del Palacio Real de Madrid, que se conservan exactamente igual desde el siglo XIX y que se han mantenido activas hasta hace apenas cinco años, forman parte de los recorridos organizados por el Ayuntamiento dentro del Gastrofestival Madrid, que se celebra desde el pasado 19 de enero al 3 de febrero.
Juana Sánchez, guía e intérprete de Patrimonio del Palacio Real, explicó que la última ocasión en que las cocinas reales estuvieron a pleno rendimiento fue en 2004, con ocasión de la boda de los Príncipes de Asturias, aunque posteriormente se han seguido utilizando “como apoyo” para el personal de servicio que ha trabajado en actos oficiales y de gala. “Aunque las cocinas de carbón se pueden poner en marcha en cualquier momento porque siguen en uso, cada vez se utilizan menos”, ha señalado Sánchez, quien ha señalado como causas de este menor uso la “dificultad” de encender los hornos de carbón y lo “poco práctico” que resulta llevar la comida desde las cocinas hasta los alejados comedores reales.
Innumerables y grandes fogones de carbón se extienden a lo largo de tres cocinas en las que llama la atención, entre distintos hornos de carbón, uno enorme encargado a Francia en el que se podían asar piezas enteras como terneros o cerdos.