El mercado del teatro en Panamá ha dado un giro sobrenatural, al punto de que personas allegadas a dicha industria no pueden creer lo que ha sucedido, ya que en lo que va del año se han presentado más de 25 obras en la ciudad capital y todavía se esperan más.
No obstante, el cine y demás proyecciones audiovisuales no han contado con un aspecto positivo, a pesar de que se han hecho algunos intentos -unos más elaborados que otros-, existe una pequeña luz al final del túnel, por medio de la lucha que viene haciendo un grupo de profesionales de la producción.

Panamá vive un momento importante y crucial, ya que desde el 26 de abril hasta mañana se organiza, en tierras canaleras, el Primer Festival Internacional de Cine, un gran logro para conocer, intercambiar ideas y unir la cultura cinematográfica del continente y demás partes del mundo.
Pero, no todo acaba allí, ya que tras la aprobación de la Ley 16, del 27 de abril que reglamenta la industria cinematográfica y audiovisual en Panamá, se le brindarán múltiples beneficios a todos los directores y demás personas interesadas en realizar proyecciones audiovisuales de talla internacional.

Objetivos de la ley.
Esta reglamentación de la Industria cinematográfica y audiovisual tiene entre sus objetivos fomentar el desarrollo de la industria cinematográfica, promover la protección, conservación, estimulación del patrimonio audiovisual panameño y otorgar incentivos a quienes realicen esta actividad.
Todos estos puntos serán garantizados por el Ministerio de Comercio e Industrias, que a su vez creará la Comisión Fílmica de Panamá, estamento encargado de ejecutar diversas políticas de promoción, inversión y comercialización de las cintas, que primero deberán pasar por una serie de requisitos para así lograr el financiamiento por parte de esta ley, en la que se estipula una partida de 3 millones de dólares anuales, dinero con el que se proyecta realizar, aunque sea, tres películas.

Dicho fondo de Cine será utilizado, entre otras cosas, para otorgar becas a aquellos individuos deseosos de formarse profesionalmente en las áreas de producción, premiar a través de concursos a las películas panameñas y apoyarlas en todo el proceso de desarrollo de los documentales, de largo, medio y cortometraje, además de su presentación a nivel internacional en diversos Festivales de Cine importantes como Cannes, Sundance, entre otros.
Uno de los puntos claves es que todo aquel cineasta interesado en realizar obras debe apersonarse al tercer piso del MICI, ubicado en Plaza Edison, Tumba Muerto e inscribir sus títulos.

Selección.
¿Cómo se seleccionarán las películas que gozarán de estos beneficios? La respuesta es fácil, ya que en la Ley de Cine, escrita por productores locales inmersos en el tema, define las cualidades que debe poseer una película para considerarse nacional. Por ejemplo: el productor o uno de los productores, director o escritor de la película debe ser de nacionalidad panameña.
Además, el 51% de los trabajadores debe ser panameño, siempre y cuando el rodaje se dé aquí, mientras que si es en el exterior ese porcentaje disminuye a 15.
Otro aspecto a resaltar es el hecho de las tecnologías e instrumentos de grabación utilizados en las películas. Si bien es cierto, en tierras canaleras no se goza de la elaboración de ciertos elementos para hacer películas, en aquéllos materiales procedentes del extranjero, la Comisión Fílmica tendrá la potestad de establecer los trámites pertinentes con la institución de aduanas para que los mismos pasen libres de impuestos.
Capacitación, la clave.
Según Alberto Sierra, director y productor local, hace años, al realizarse la película de James Bond en Panamá, “trajimos 57 camiones con elementos y cámaras de afuera y no tuvimos que pagar impuestos”, destaca el profesional, quien es fiel creyente del impacto de esta ley para la producción y desarrollo de la industria cinematográfica en el Istmo.
Considera además que la mano de obra la tenemos, pero debemos “capacitarla, más en cuanto a la práctica, para que así más muchachos se matriculen en las carreras, y demostrales a sus padres que vale la pena estudiarla”, afirma.
Subir de nivel.
No obstante, Ariadne Benedetti, miembro de la Comisión de Cine de Panamá, advierte que esta ley se elaboró en base a las implementadas en Colombia, Brasil y Venezuela, las cuales han logrado trascendencia y mayor participación de su población en películas, teniendo como resultado numerosas proyecciones en el año.
“Con estos incentivos económicos y demás beneficios que nos otorgarán debemos comenzar a hacer producciones de calidad, que podamos vender afuera, ya que hasta ahora en nuestro país no hemos hecho nada. Tenemos que ponernos serios, ya que lo que hacemos actualmente no está a nivel”, argumenta con seguridad Benedetti durante el desarrollo del taller titulado “Panamá: locaciones e incentivos para filmaciones”, realizado en una de las salas de Cinemark de Multicentro en conmemoración al Festival Internacional de Cine.
La productora es creyente de que todo se trata de hacer y vivir lo que nos gusta y que mediante esta ley “podremos llegar a ser, quien sabe, un importante lugar para hacer películas y que al llegar a nuestras casas podamos sentirnos contentos con el trabajo realizado”, asienta con naturalidad la profesional.
Patrocinios.
Otra opinión de relevancia es la del reconocido director de efectos especiales Eduardo Verdurmen, el cual enfatiza que “dos de los tres millones incluidos en el capital semilla serán para las producciones cinematográficas, mientras que el otro millón restante se usará para la formación y diversas capacitaciones del personal”.
Además, define que también se le puede pedir ayuda a la empresa privada, a fin de lograr completar el costo de la película a desarrollar. “Este dinero patrocinado por las empresas es muy conveniente , ya que será deducible de impuestos y lograrán obtener publicidad gratuita al momento de que se proyecte la cinta ante el público”.
Al mismo tiempo apoya la implementación de un formulario de inscripción para las películas, porque -según él- se evitarían los famosos “juegavivo”, los cuales deseosos de obtener beneficios para adquirir otras cosas se olvidarían del objetivo fundamental, que no es más que “la elaboración de producciones que ayuden a realzar nuestra identidad y cultura. Además de fomentar la educación de las futuras generaciones”.
Para finalizar, en conversaciones que Verdurmen ha entablado con productores extranjeros, Panamá tienen mucho potencial para hacer películas, “porque gozamos de locaciones estupendas, tenemos 7 o 9 locaciones diferentes a las que podemos llegar en menos de una hora”, aseguró.