Desde la creación del Premio de Literatura Centroamericano Rogelio Sinán en 1996, y su primera convocatoria en 1997, tres países han dominado en géneros selectos.
Guatemala ha alcanzado la categoría Novela en dos ocasiones, con un claro dominio de la prosa, y dejando las otras dos versiones a El Salvador y Panamá.
Mientras, en Cuento, se destacan los panameños, con tres ganadores. Luego viene El Salvador, en Poesía, con dos vencedores.
Hoy se conocerá al ganador 2008 de esta distinción creada por la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), como una forma de honrar el legado creativo de Bernardo Domínguez, mejor conocido como "Rogelio Sinán", cuya obra trasciendiese las fronteras.
Justo Arroyo, Ernesto Endara, Ramón Varela, Alondra Badano son los cuatro panameños que han merecido los 4 mil balboas del premio, que durante años fue superior, en dinero, al Ricardo Miró -cuando era de 2 mil balboas-.
Que los panameños hayan ganado cuatro veces, lo que es una clara ventaja, se puede interpretar de varias formas: una, que tienen más calidad literaria que los otros participantes, o que al enviar la mayor cantidad de obras al concurso haya inclinado esta diferencia.
El creador, Enrique Jaramillo Levi, quien hasta hace meses estuvo a cargo de la Difusión Cultural de la UTP, y hoy estará observando una nueva cosecha, dice que ha faltado interés de parte de los escritores centroamericanos, eso, aunado al hecho de que el premio fue concebido en una fecha estratégica, para que las obras que no ganan en el Miró panameño puedan ser trabajadas para una nueva batalla. Una de esas pudo ser la de Ernesto Endara.
Una idea en las nubes.
En 1995, cuando Enrique Jaramillo viajaba de México a Panamá, se le ocurrió crear un premio a nivel centroamericano que fuera cambiando cada año de género y que llevara el nombre de Sinán, la figura más completa de las letras panameñas.
Dos meses después, se lo propuso a Héctor Montemayor, rector de ese entonces de la UTP, quien lo aceptó. Este año el Sinán cumple 12 años, una oportunidad para revisar el monto del premio que a juicio del creador, se ha quedado rezagado.
Los 4 mil balboas no salen de la Universidad, sino que se consigue con patrocinadores que ese centro logra motivar. "No pierdo la esperanza de que se consiga doblar la suma del premio", comparte Jaramillo Levi.
Dolencias internas.
Dos de los miembros del jurado de este premio -que sólo se puede ganar una sola vez en la vida- tienen que ser panameños, el otro es extranjero. Estos escritores han compartido de forma general sus impresiones sobre la calidad de las obras que concursan Enrique recuerda que se hablaba de una falla en las técnicas narrativas; sobre todo en la novela. Los panameños tienen una idea equivocada de este género, y creen que una larga historia tomada de la vida real, sin trabajo de recreación literaria, ni conflicto y desenlace es una novela.
Lo que resulta, al final, es una obra muy primitiva, que por los datos históricos, fechas, citas, puede decirse que son panameñas.
Salta a la prosa.
Jaramillo Levi luego de años de trabajar con el cuento, el ensayo y el teatro, se abre paso con su primera novela, haciendo tiempo en las diversas giras que incluye su primer gran "tour" literario.