Los sesenta empleados de correos de Libourne, en el sur de Francia, se vieron desbordados de trabajo este año, al recibir cientos de miles de cartas y mensajes electrónicos enviadas por niños de todo el mundo a Papá Noel.
Gracias a la idea de una de las empleadas, que cada año comprobaba la dificultad de hacer llegar todos los mensajes a Papá Noel, se creó ese servicio personal, que desde el 23 de noviembre aumentó sus esfuerzos para que todos los niños pudieran ver cumplidos sus deseos.
Desde 1962, las cartas para Papá Noel (también conocido como Santa Claus y San Nicolás), procedente de todos los países del mundo, llegan a Libourne y durante cuatro semanas los empleados se afanan para hacer llegar a tiempo las misivas a Finlandia.
Poemas, listas de regalos y dibujos de niños, se amontonan en esa oficina. Cada día, Papá Noel recibe una media de 70.000 cartas.
Desde Estados Unidos, Canadá y Alemania, miles de niños utilizan Internet para escribir a Papá Noel, tres veces más que en 1996.
Si los niños se portaron bien durante el año, pronto recibirán una respuesta con la imagen de Papá Noel.