Los directores de cine no pierden la oportunidad de tomar cada hecho de la actualidad para hacer filmes. Es así que la renuncia de Benedicto XVI fue vaticinada por la comedia amable "Habemus Papam", de Nanni Moretti, pero los papas han tenido un papel muy versátil en el cine, desde el Julio II que atormenta a Miguel Ángel en "The Agony and the Ecstasy" a la crítica histórica a Pío XII en "Amen".
"Todo cambia", de Mercedes Sosa, era la canción que Moretti elegía para su película, que ahora revisionada suena a oráculo, después de que Joseph Ratzinger rompiera siglos de tradición dejando vacante su puesto de obispo.
El miércoles, la elección del argentino Jorge Mario Bergoglio y su conversión en el papa Francisco también tuvo ritmo, puesta en escena y tensión dramática de lo más cinematográfica.
En tanto, en la televisión, ciertos papas han acaparado todo el protagonismo en biografías realizadas desde la ferviente admiración, como "The Pope John Paul II", en la que Jon Voight fue un convincente Karol Wojtyla, o el Juan XXIII encarnado por Bob Hoskins en el filme "The Good Pope: Pope John XXIII".