Variedades

Para convivir todos en armonía


Un ambiente de armonía y respeto mutuo resulta vital para el entendimiento entre todos los miembros de una familia y esa educación debe enseñársele a las niñas y niños desde las edades tempranas.
Con frecuencia surgen riñas y discusiones entre los pequeños. Esto no sucede porque deseen pelar, sino porque aún no saben relacionarse entre sí, cuando se trata de los adolescentes cambia, pues las discusiones adquieren otro tono y de las palabras a veces pasan a las agresiones físicas.
No pocas familias se quejan del comportamiento de sus hijos al arribar a la adolescencia y la juventud, y no saben a qué causas atribuir tales conductas. Resulta preciso no perder de vista que desde los primeros años de vida, la personalidad de nuestros hijos se forma con la influencia del hogar y las relaciones familiares.
Cuando los niños y las niñas no adquieren hábitos correctos de conducta en edades tempranas, es necesario realizar después un trabajo educativo mucho más complejo para corregir tales actitudes negativas.
Si queremos que nuestros hijos interioricen y practiquen las normas elementales establecidas en la sociedad para convivir en armonía con el medio que los rodea, los adultos y en especial madres y padres, deben ser celosos cumplidores de dichas normas.
Para que un niño o una niña crezcan seguros y estables, en su hogar debe primar la armonía y el respeto mutuo.
Todo ello redundará en un comportamiento adecuado en la calle, la escuela, en el destacamento de pioneros.
Muchos hijos quedan entonces solos y sienten que no son capaces de competir con las deslumbrantes personas con las que sus padres aparentemente prefieren estar.
Esa soledad y envidia estimula la actitud prepotente. Para el niño cuyos padres no poseen un alto ingreso económico, en cambio, las dificultades económicas son vistas como un enemigo familiar común, por lo que el niño se siente unido a sus padres en la lucha, más que ignorado.
Lo que ayuda a los padres a permanecer en el camino correcto es la propia confianza que tienen en las relaciones humanas afectivas.
La confianza de un padre en la bondad de su hijo lo ayudará a superar los muchos momentos difíciles que siempre afectan a toda familia.
La preocupación por los miles de detalles de cada día, la empatía de los padres hacia las necesidades de los hijos, son la base desde donde nacerá la empatía de los hijos hacia otras personas.
Cuando dice sentir lástima por sus compañeros o hermanos.
Cuando dice que las reglas que se aplican al resto no se aplican a él porque es superior.
Cuando adolece de un sentimiento de lealtad o de compromiso hacia el resto.
Cuando es incapaz de empatizar con los sufrimientos y necesidades de quienes lo rodean.


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257289
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América