Sabías que todos los días perdemos de 100 a 150 cabellos. Para evitar esto debes seguir una serie de recomendaciones, entre las que se indican no sujetarlo con coletas que lo jalen mucho.
De esta manera evitarás que se inflamen los folículos donde nace el pelo.
Entre otro de los consejos está el de no amarrarlo cuando está mojado, porque interfiere con su proceso normal de regeneración y nutrición.
Se debe lavar con agua tibia o ligeramente fría, debido a que las temperaturas extremas pueden irritar el cuero cabelludo y resecarlo.
Además, se deben usar peines elaborados con materiales naturales.
Para limar todas esas asperezas, Benítez concluye que es conveniente que las funciones de cada cual queden explícitas y que no exista una gran contradicción entre lo que los abuelos transmiten y los hábitos de educación de los padres.
¿Cuántas veces hemos sido testigos de abuelas sobrecargadas de obligaciones?
Agobiadas y presionadas hasta el extremo, cargan con el deber de cumplir simultáneamente varias tareas con eficacia, acierto y puntualidad, siendo además responsables directas de sus nietos o hijos adultos no emancipados.
En algunos casos extremos llega a producirse el síndrome de la abuela esclava, un cuadro clínico de difícil diagnóstico, pues quien lo padece presenta síntomas de enfermedades comunes, aunque éstas no responden a tratamientos convencionales.
Todo esto provoca en la abuela un sufrimiento crónico y un notable deterioro de su calidad de vida.
Este síndrome se produce por agotamiento consecutivo a estrés o sobreesfuerzo físico y emocional crónicos, sobre todo en relación con las responsabilidades propias de una ama de casa en ejercicio activo.
La coexistencia de otras enfermedades adelanta la aparición de manifestaciones clínicas y las agrava.
El síndrome de la abuela esclava fue descrito y estudiado por el doctor Antonio Guijarro Morales, cardiólogo, profesor de la Universidad de Granada, en el libro de igual nombre.
En su obra, el autor reseña e ilustra con varios ejemplos reales esta forma de enfermedad "frecuente y grave, potencialmente mortal".
Lamentablemente, este síndrome es habitual en muchas sociedades, constituyendo una de las más extendidas pandemias sufridas por las mujeres en el siglo XXI.
Y es un hecho que en cada familia hay, hubo o habrá una abuela esclava, por lo menos.