Hoy, en el Día del Maestro, compartimos con ustedes algunos puntos de vista de Marina Peña, mentora de miles de maestros del Siglo XXI en el territorio nacional y poseedora de una empatía, sensibilidad y capacidad para despertar el/la niño/a que cada ser guarda dentro de sí.
La educación de valores en todas sus formas y en todos los momentos, debe tener como uno de sus fines la lucha contra la doble moral que separa y coloca en oposición lo que se dice y lo que se hace.
La maestra y el maestro deberán partir de la premisa de que cada ser es único. Por lo tanto, no podrá existir un solo patrón inflexible para evaluar a los estudiantes y, en este sentido se deberán considerar y respetar las individualidades.
Es necesario crear una rutina establecida que le permita a los niños tener el tiempo para organizarse antes y después de cada actividad. Para el éxito de este proceso de organización, es necesario que se le presente al niño como un juego, con alegría y con motivación.