Pekín abrió ayer la segunda edición de su Bienal Internacional de Arte, con el objetivo de acercar las obras de artistas contemporáneos de más de sesenta países al público chino, aunque usando un planteamiento académico y conservador.
Una ceremonia en el Museo del Monumento del Milenio de Pekín, en el oeste de la ciudad, dio el pistoletazo de salida a una segunda edición en la que se mostrarán en un mes más de quinientas obras de un centenar de creadores, informaron a EFE fuentes de la Asociación de Artistas Chinos, una de las patrocinadoras de la muestra.
Tras la ceremonia, en la que participó el teniente de alcalde Jin Shangyi, se procedió a la apertura de la primera de las exposiciones de la bienal, dedicada a jóvenes artistas chinos.
Desde un principio, los organizadores han afirmado que en la bienal sólo tienen cabida dos formas clásicas de arte, la pintura y la escultura, y no otras manifestaciones nacidas en las últimas décadas, como el videoarte o las instalaciones y "performances".
Este concepto conservador del arte, que los organizadores llaman "una visión moderna del arte tradicional" en realidad cierra las puertas de la bienal a los más célebres artistas chinos, dado que es precisamente en campos como la "performance" donde el arte contemporáneo chino está destacando en los últimos años.
Entre las exposiciones más destacadas por los organizadores figuran la titulada "De Ingres a Warhol", sobre la evolución del arte en los siglos XIX y XX, y muestras dedicadas al arte de Rusia, Uzbekistán e Italia (centrada en el artista Sandro Chia).
El conservadurismo de la bienal también se plasma en el lema que sus organizadores destacaron durante su presentación: "Guiada por el Gobierno, con la participación de la sociedad, funcionando de acuerdo con el mercado".
Entre las tendencias escogidas no figura ninguna de las que ha hecho famoso al arte contemporáneo chino en el extranjero en los últimos veinte años, como el pop político y el realismo cínico, que beben del realismo de la propaganda comunista y ridiculizan la adopción del capitalismo en China.
La primera edición de la Bienal, que tuvo lugar en 2003, reunió más de 577 obras de 45 países y, según los organizadores, atrajo a más de 60.000 visitantes.
Se exhibieron, entre otros, los primeros trabajos de autores iberoamericanos ya consagrados como los argentinos Nicolás Leiva y Karen Hovakimyan, los mexicanos Sebastián Enrique Carbajal y Rafael Cauduro y el español Antoni Tapies.
Pekín inaugura su bienal
En esta bienal sólo tienen cabida dos formas clásicas de arte, la pintura y la escultura, y no otras manifestaciones nacidas en las últimas décadas.