Arango es del parecer que ese tipo de personas practican la ley del Talión: "ojo por ojo y diente por diente". No abanderan la paz, ponderan la violencia.
Buscar un acercamiento y no alimentar el resentimiento; tender puentes, propiciar que el agraviante sienta el deseo de pedir perdón y liberarse de esa carga es menester y no abonar el rencor.

Es cuestión de no cerrarse y de aceptar que nadie es perfecto, todos cometemos errores.
En los cursos sobre el ira, dice el especialista en la psiquis, se les recuerda a los participantes que es importante tomar nota de una realidad, "nadie está hecho a la medida de uno".
Cuando se trata de injurias graves también hay que analizar si son producto de la exaltación, accidentales o intencionales.
Eso por un lado. Por el otro, según destacó Alfredo Arango, es bueno también saber que hay gente que es propensa a injuriar a los demás. "Quizás porque han sido maltratadísimas. No han recibido más que golpes y humillaciones. Entonces son resentidas sociales que andan a la defensiva y ven en el otro un enemigo. No soportan. Les recuerda toda esa vida de maltratados y vejados".
En cuanto a los sexos, no se ha comprobado que influya en la capacidad de perdonar. "Creo que hay una especia de creencia de que a la mujer le es más fácil perdonar. Quizás sea producto de que es más tolerante, no vive en el ambiente en que tiene que demostrar su machismo y fortaleza con los hechos, como los hombres, quienes son más vengativos y sensibles a que los humillen, le falten el respeto. Son más dados a la soberbia. Sea en el núcleo hogareño o en otros escenarios sociales, es importante perdonar para favorecer la convivencia.
Pacientes que han guardado resentimiento con familiares, compañeros de trabajo u otras personas coinciden en que cuando dan ese tan importante paso que es perdonar, se siente como si se hubieran liberado de una pesada carga. Es que, recalca Arango, "el perdón es hasta saludable. Resulta en una excelente catarsis a la persona que lo concede. Psicológicamente hablando, el sentimiento de odio te corroe a ti mismo".
Añadió que el papa Francisco pide que regulen sus emociones negativas y tengan presente que no hay dos personas iguales, que existen las diferencias individuales, que es importante y necesario ser tolerantes.
Destacó que "en este, el Año de la Misericordia del Papa Francisco, es muy sanador perdonar".
Además, para estar en paz con Dios, hay que perdonar al prójimo.
En Marcos 11:25,26 se lee: "Y cuando os pongáis de pie para orar, si tenéis algo contra alguien, perdonadle, para que vuestro Padre que está en los cielos también os perdone a vosotros vuestras ofensas".