Variedades

Peripecias de un Santa panameño

Pedro Brandao, con su sencillez y humildad, solamente busca llenar de alegría los corazones de quienes viven el sentir de la Navidad.


ES CONOCIDO con varios nombres: Papa Noel, San Nicolás o simplemente Santa. No obstante, en esta ocasión lo llamaremos Pedro Joel Brandao Espino, pues se trata de un panameño que se gana la vida durante el mes de diciembre, emulando al tierno y bonachón que enamora a grandes y chicos.
Con el personaje que representa lleva un humilde mensaje de paz y amor. Aunque es una persona muy reservada e introvertida, este ejecutivo de ventas una vez ataviado de blanco y rojo, con barba y botas, deja de lado toda inhibición para dejar aflorar aquella sensibilidad que le hace sentir y transmitir el verdadero significado de la Navidad.
La idea de ser un Santa Claus en Panamá, -país de mucho calor y donde evidentemente se imposibilita su traslado en trineo-, nace de la inventiva y el deseo de aumentar sus ingresos, de ganar una extra. Eso sin importarle las peripecias por las que ha tenido que atravesar para cumplir su propósito.
En su casa, sus dos pequeños hijos: Josué, de cinco años y Ennie de siete, forman tal escándalo cada vez que su padre sale vestido de Santa. Ellos han llegado a creer que su papá es el verdadero Santa Claus, el de los cuentos, la televisión o las películas. A ellos les da igual, pero la felicidad de sus rostros es infinita.
Se traslada en su Hiunday, lleva al aire acondicionado en el nivel que le proporciona mayor confort. Podría deshidratarse con las altas temperaturas propias de nuestra ciudad debido a lo grueso de las texturas con que está hecho su vestuario.
En el camino, los curiosos no dejan de mirarlo con asombro y simpatía; uno que otros le saludan. De repente, un niño queda con la boca abierta y grita "mamá, mira, allá va Santa" y todas las miradas se tornan hacia él. Es un momento de gran satisfacción ver cómo un vestido rojo y una larga barba blanca pueden generar tantas reacciones.
Dentro del vestuario va don Brandao, muy acalorado, luchando contra el tráfico, los buses y todo lo que se aparece en nuestras carreteras. Lleva apuro, pues le esperan una treintena de niños en el maternal y kinder "Real School".
A su llegada, solamente basta un campanazo para hacerse sentir y se forma la algarabía, pues todos los pequeños quieren estar junto a él, hablar con Santa Claus o entregarle la cartita de juguetes.
Así, un niño tras otro, vive un mágico momento en brazos del personaje más colorido de la Navidad que con su JO JO JO, llena de ilusión sus corazones.
Nuestro Santa cobra unos veinte balboas por cada media hora repartiendo felicidad a granel. Relativamente económico para la profunda misión de esperanza que cumple. Si desea contactarlo llámelo al 591-2938.
Su nombre es sinónimo de alegría y su presencia desborda emociones.
El negocio no ha sido tan rentable como se lo imaginó, pero queda la satisfacción por el deber cumplido.
"No todo en la vida es dinero. Hay otras cosas que llenan nuestro corazón y eso tiene un gran significado y mucha importancia", dice nuestro Santa.
Le queda esperar otra Navidad, para ver qué resulta. Vestirse nuevamente con ese atuendo que representa la bondad, que hace reír y también llorar, pero que en el fondo lleva un gran mensaje de paz y amor.
De alguna manera ha vivido esta Navidad de otra manera, escuchando las voces de la esperanza de quienes la disfrutan al máximo: los niños; siendo confeso y confesor a la vez, pero, sobre todo, cargando una bolsa repleta de juguetes que representan la nobleza de compartir. A pesar de no haber nieve ni tampoco un trineo llevado por renos voladores, nunca dejó que la desesperanza embargara su corazón.


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179282
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América