Santiago Roncagliolo ha vuelto a los albores de su mundo literario. A aquellos días de incertidumbre y sueños de inmigrante y escritor entre los árboles del Parque del Oeste y el Templo de Debod de Madrid, cuando en 2002 se topó con la historia que habría de titular Memorias de una dama, un trampantojo de la realidad y de la ficción en el que antes de la verdad está la mentira y el simulacro. Ha vuelto para rescatar esta novela siete libros después, con éxitos como Abril Rojo (Premio Alfaguara 2006), una boda, una casa en Barcelona y una alegría inimaginable de diez meses de nombre Mateo.
Memorias de una dama (Alfaguara) está poblada de emigrantes y cuenta tres historias que se trenzan hasta ser una sola, en tres niveles narrativos: comedia de un álter ego de Roncagliolo en sus días de peripecias como inmigrante.