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Pieles y bronceados cúbrete de un caliente enemigo


En esta época el sol, el calor y el agua de ríos, piscinas y playas sugieren utilizar ropa de textura liviana, cómoda y destapada que deja al descubierto gran parte de la piel, la cual puede lesionarse de manera irreversible sino se toman las precauciones debidas para resguardarla.
Así como hombres y mujeres de todas las edades se preparan para divertirse durante esta temporada, también hay que prepararse para cuidar la piel, advierte Ricardo Bullen, médico especialista en dermatología, de los Consultorios Médicos Paitilla.
El médico señala que, más que en cualquiera otra temporada, hay que brindarle a la piel la debida atención que merece, ya que los rayos solares pueden lesionarla gravemente, por lo que, el bloqueador solar, cremas hidratantes, sombreros y lentes de sol, no pueden faltar entre sus pertenencias este verano.
Hay que cuidarse de las radiaciones, precisa Bullen, ya sean ultravioletas, infrarrojas y hasta de la luz visible (Arco Iris), sin embargo, las que más daños producen a la piel son las ultravioletas tipo B, que van de 280 a 320 nanómetros y las A que van de 320 a 400 nanómetros.
Explica que las radiaciones tipo B, a corto y largo plazo, son las que más lesionan la piel. Cuando son quemaduras de primer grado se manifiestan con el enrojecimiento de la piel, mientras que en las de segundo grado se evidencian ampollas.
Aparte de las quemaduras solares también se producen bronceados por la estimulación de los rayos solares a los melanocitos (células que le dan color a la piel) estimulada por las radiaciones ultravioleta tipo B que inciden en la piel y provocan mayor producción de melanina, sustancia que le agrega más color a la piel. En cierta forma, la presencia de melanina proteje a la piel de los daños solares al oscurecerla.
Bullen aclara que los tipos de piel se clasifican del uno al seis. Las personas con piel muy blanca, entre tipo uno y dos al exponerse al sol no se broncearán, sino que se quemarán. Las radiaciones tipo A también causan estragos, pero en menos porcentaje que las de tipo B, sin embargo, penetran con mayor profundidad en la piel, lo cual deteriora el colágeno y elastina, dando como resultado el temido envejecimiento.
A juicio del médico, muchas de las cabinas de belleza que utilizan máquinas para broncear la piel lo hacen con lámparas que emiten radiaciones tipo A, cuya luz lesiona la piel, provocando el envejecimiento prematuro, melanomas y cáncer de piel, tal vez no a corto plazo, pero sí a largo plazo. Las radiaciones ultravioleta bajan un poco la inmunidad de la piel y al hacerlo las células epiteliales al sobreponerse al sol no se regeneran adecuadamente, lo que se deriva en melanomas y cáncer de piel.
El especialista sostiene que los daños del sol en la piel son acumulativos, por esto aunque no se vean de inmediato, ellos aparecerán cuando menos se lo espere, porque la piel tiene buena memoria, registra y almacena cada exposición solar a la cual es sometida.
Los daños en la piel se reflejan como lesiones pre cancerosas, cáncer de piel con melanomas, resequedad, arrugas prematuras, capilares finos, manchas, entre otras lesiones. No obstante, aunque las personas con piel oscura están menos propensas a las quemaduras de sol, no están eximidas de poder desarrollar lesiones pre cancerosas y cáncer de la piel, a pesar de ser más resistentes que las pieles muy blancas.
Si usted quiere broncearse, o disfrutar de los paseos y deportes al aire libre, debe hacerlo antes de las 10:00 de la mañana y después de las 4:00 de la tarde, ya que entre 10:00 y 4:00 son las horas en que los rayos solares actuarán con mayor agresividad contra su piel, puntualiza el médico.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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