Variedades

Piratería descarada acaba con el mercado del disco en Panamá


¿Te imaginas a la radio sin música y a los artistas viviendo sólo de sus "shows" en vivo, porque ya nadie se interese en grabar sus discos?. Esto podría suceder "en menos de los que canta un gallo", porque aunque usted no lo crea, "la piratería en Panamá es un fenómeno dramático, que está acabando con el negocio de la música". Al menos así lo denunciaron representantes disqueros, como María Sofía de Carranza, propietaria de Discotecas Shophy.
Y es que las casas discográficas que operan en el país han registrado un descenso de las ventas en los primeros meses del año, de entre un 30 y 50 por ciento, debido a la música descargada de Internet y a las "copias piratas" que se venden descaradamente en La Central, Calidonia e incluso en Los Pueblos, hasta por cinco balboas la unidad, comparado con los diez o quince balboas por los que se vende en una tienda legal.
Igualar precios es imposible. "Las disqueras tienen que pagar regalías, producción, artes, impuestos y toda una serie de aspectos que encarecen el producto y se les hace imposible venderlos a sólo cinco dólares", explicó Carranza, quien ha recibido reportes de ventas de discos compactos piratas hasta por tres balboas. "Con eso no se puede competir", aceptó la entrevistada.
Pero el daño va mucho más allá. "La piratería afecta a la industria discográfica que ve cómo disminuyen sus ingresos, a los autores y artistas que no reciben su dinero y a los consumidores, es decir usted y yo, que poco a poco veremos cómo la oferta musical va decayendo, porque no habrá dinero para invertir en nuevas producciones", comentó la señora de Carranza.
"Si un ladrón te roba -explica Manuel González Purón, gerente de Sony Music Entertainment - el policía lo detiene, pero si roban de esta manera flagrante, a la vista de todo el mundo, no hay policías que los detengan. Tenemos que hacer una serie de papeleos, poner una denuncia en la Fiscalía Décima con todos nuestros datos y a través de un abogado, para que entonces procedan a efectuar una investigación, que generalmente inician una semana después". Naturalmente, cuando se va a inspeccionar el lugar, ya los vendedores tienen su tienda portátil montada en otro lado. Estos "asesinos de la música" son rápidos y astutos.
Cada diligencia interpuesta cuesta, según González Purón, unos mil balboas a cada disquera o empresa discográfica, ya que tienen que asumir el costo de un abogado, un perito con conocimientos de música, que sepa quién canta qué disco y un camarógrafo que filme para la prueba del delito. como se mueven tan rápido, estas diligencias deben hacerse unas tres o cuatro veces al mes y sumando numeritos, son unos cuatro mil dólares mensuales a cambio de un posible "NADA".
Doris Guerra de la Fiscalía Décima del Organo Judicial, confirmó que sólo los afectados directos (discotiendas, casas disqueras, artistas) pueden poner la denuncia y aceptó que se dan con una frecuencia impresionante. Guerra asegura que son muchos los infractores que ya han puesto a órdenes de las autoridades, con condenas que van de dos a cuatro años de cárcel, muchas veces acompañados por multas de mil balboas que pueden ascender hasta 20 mil, de acuerdo a la Ley 15 del 8 de agosto de 1994. Este medio intentó fotografiar a los vendedores que, con grandes cartelones de ofertas, ofrecen recopias de discos en las aceras, pero al verse descubiertos, se opusieron tajantemente.
Según la señora Carranza, la ley sólo se está aplicando a negocios grandes y no a los múltiples vendedores ambulantes. El Fiscal Décimo, José Ayú Prado, aseguró a "El Panamá América", que la condena más alta que se ha impuesto hasta el momento fue al señor Luis Sempro Córdoba, conocido como "El Rey de la Piratería", quien tuvo que pagar la no despreciable suma de 15 mil balboas, más unos tres años de cárcel. Para Guerra, cada día son menos los buhoneros que se dedican al delito de vender discos piratas, ya que han sido muchos los penalizados, pero las disqueras no parecen estar de acuerdo con esta apreciación.
Para Dumas Torrijos, propietario de G-Producciones, representante disquero de varios sellos artísticos, el daño a la industria musical va mucho más allá, ya que las ventas han disminuido en un lamentable 50 por ciento, afectando hasta a los más taquilleros artistas del patio como Samy y Sandra y Ulpiano Vergara.
El flagelo se extiende por toda la República, ya que lo mismo ocurre en Chiriquí, o en ciudades como Santiago y Chitré. "Es que el problema no sólo se da aquí, sino a nivel mundial", dijo el representante disquero, que asegura tener informes provenientes de Ecuador, donde un disco compacto pirata se vende sólo al increíble precio de dos dólares.
Los trabajadores de la música temen que en Panamá se llegue al punto al que han llegado los peruanos, donde hace poco se le entregó al rapero panameño Carlos Córdoba, intérprete de "El Gato volador", el premio al Disco Más Pirateado del Año.
Dumas denunció otro fenómeno muy difuso, el de la piratería industrial. Como los vendedores ilegales ofrecen generalmente sus mercancías en las calles con toda impunidad, pese a uno que otro susto que les da las autoridades, es más rentable para muchos, comprar una máquina que "quema" (reproduce) discos y que cuesta entre 300 y 600 balboas y montar así su negocio pirata, sin pagar impuestos, regalías, ni planilla.
De hecho, la venta de cd vírgenes ha aumentado drásticamente frente a los discos y casetes grabados. ¡Por algo será!. ¿La solución? Tal vez evitar la inminente extinción del mercado del disco, sólo esté en manos de los consumidores, que deben tomar conciencia de que la música gratuita o robada, pronto será la causa de que ese melodioso arte que le da sabor a la vida, desaparezca. Como alguien dijo alguna vez, un pueblo sin música es un pueblo triste. ¡Por los vientos que soplan, pronto nos invadirá la tristeza!
La condena más alta que se ha impuesto hasta el momento en Panamá, fue al señor Luis Sempro Córdoba, conocido como "El Rey de la Piratería", quien tuvo que pagar la no despreciable suma de 15 mil balboas, más unos tres años de cárcel.
¿Sabías que al recopiar un disco compacto o al bajarlo de internet, te estás convirtiendo en un delincuente "pirata", haciendo uso ilegal de la creación intelectual? Esto en Panamá se debe pagar con multas que van de los mil a los 20 mil balboas y se penaliza con hasta cuatro años de cárcel.


fecha edicion
old id
91010
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América