Una "intensa emoción" fue la causa que obligó el pasado martes al tenor español Plácido Domingo a interrumpir temporalmente la interpretación de "Otello" en La Scala de Milán, según explicó el propio artista.
Domingo, de 60 años, tuvo que abandonar la escena durante el segundo acto de la célebre ópera de Verdi al sufrir una indisposición, tras la cual se retiró al camerino para recuperarse, antes de volver al escenario pasada una media hora.
Desoyendo el consejo de los médicos, que le detectaron una ligera bajada de tensión, el tenor terminó la función en medio de una ovación que se prolongó durante más de diez minutos.
"No fue un problema de voz, sino una consecuencia de la emoción especial que produce actuar en La Scala", dijo Domingo al hacer referencia a un teatro de la ópera que calificó de "incomparable" y que, tras "Otello", cerrará sus puertas para una larga remodelación.