Sus cuadros proyectan mucha composición, con predominio de los azules, rojos, sienas (color tierra), ocres, verdes...
Con maestría, el pintor panameño Benjamín Cruz Oda capta el movimiento equino. Y logra plasmar en el lienzo la belleza agreste de este cuadrúpedo que es sinónimo de energía, lealtad, fuerza y agilidad.
La estructura equina, la anatomía, las actividades que realiza... esto y más lo pone de relieve en sus trazos. Fuertes, como los colores favoritos. Como el animal sobre cuyas ancas todavía, pese a los adelantos tecnológicos, se sigue transportando gran parte del alimento que sacia el hambre de la familia en lugares recónditos y mucha mercancía que mueve la economía. Animal que es compañero leal y también medio de transporte del ser humano. Que le prodiga grandes gozos a sus amos que al ir sobre su lomo sienten la energía que transmite.
Licenciado en Artes Plásticas, con especialización en Pintura, Cruz Oda dijo sentirse orgulloso de haber estudiado en la Escuela Nacional de Artes Plásticas del INAC.
Con más de 20 colectivas, también conocen de su talento en Francia, Italia, España y Estados Unidos.
Se autodenomina alumno permanente de la vida. Siempre anda observando para tomar ideas y toma apuntes. En esta ocasión utiliza una técnica mixta.
"Hay textura, bastante movimiento, es bien figurativa. Hay algo de hiperbólico y cubismo", dice la Curadora, Isabel García.
Es acrílico sobre lienzo texturizado, explica él.