Ayer, el diputado Víctor Juliao envió nuevamente a la Asamblea Nacional el anteproyecto de ley que busca reducir del 5% a un 1% los impuestos que aportan los artistas a los sindicatos.
El diputado señaló que el 4% restante será donado a obras benéficas organizadas por el Despacho de la Primera Dama.

Esto fue motivo de molestias para los miembros del Sindicato de Trabajadores de la Música, Artistas y Similares de Panamá (SITMAS), y la Unión Nacional de Artistas de Panamá (UNAP).
Cristóbal “Toby” Muñoz, secretario del SITMAS, calificó el anteproyecto como “farsa, ya que busca beneficiar a los empresarios, que por lo general son los promotores de eventos”.

Muñoz indicó que un 1% no alcanza para apoyar al artista que está empezando, “esa plata no es para obras benéficas, sino que es un negociado entre el Gobierno y los empresarios”, dijo Muñoz.
Mientras, Zelideth Rosales, secretaria de la UNAP, consideró que el anteproyecto de ley no protege al artista nacional.
Rosales se defendió y señaló que ellos tienen los informes claros, en los que se plasma en qué se invierte el dinero que pagan los artistas como impuesto a los sindicalistas.
En tanto que Pablo Azael, intérprete, compositor y escritor de música popular, quien apoya a los sindicalistas, expresó que la ley es un “atentado contra el artista nacional”, ya que él siempre ha visto cómo trabajan los sindicatos.
Según Emilio Regueira, integrante de los Rabanes, nunca ha recibido dinero de los sindicatos. Alejandro Lagrotta coincidió con lo que dijo su colega.