Los huesos, como los músculos, son tejidos vivos que responden al ejercicio y se fortalecen. En general, las mujeres y los hombres jóvenes que hacen ejercicio con regularidad alcanzan una mayor densidad ósea (el nivel más alto de consistencia y fuerza de los huesos) que los que no hacen ejercicio.
La mayoría de las personas alcanzan el punto máximo de densidad ósea entre los 20 y los 30 años de edad. A partir de esa edad generalmente la densidad ósea empieza a disminuir.
Las mujeres y los hombres mayores de 20 años pueden ayudar a prevenir la pérdida ósea haciendo ejercicio con frecuencia.
El ejercicio físico permite mantener la fuerza muscular, la coordinación y el equilibrio, previniendo así las caídas y las fracturas causadas por las mismas. Esto es especialmente importante para los adultos de edad avanzada y para las personas que han sido diagnosticadas con osteoporosis.
El mejor ejercicio para los huesos es el que requiere que usted cargue su propio peso, esto es, cualquier ejercicio en que los pies y las piernas sostengan el peso del cuerpo. Ejemplos de estos ejercicios son aquellos de recarga como:
1. Levantar pesas
2. Caminar
3. Hacer senderismo
4. Correr
5. Subir escaleras
6. Jugar al tenis
7. Bailar.