La respuesta de miedo dependerá de la situación y sobre todo de la conducta del extraño. Los niños se asustan cuando se les presenta un objeto al que no están acostumbrados como un rostro desconocido. Suelen reaccionar con la interrupción de la sonrisa, desviando la mirada y rompiendo a llorar. Es el estimulo más temido de los niños entre los seis meses y dos años.
Las probabilidades de tener una reacción de miedo ante un extraño es alta si la situación es desconocida, los padres están ausentes, el extraño se aproxima rápidamente y hay contacto físico con el niño. Y por el contrario, la probabilidad es baja si la situación es conocida, los padres están presentes, es el niño el que inicia la aproximación de forma lenta y no hay contacto físico. Las características físicas del desconocido también influyen. Las mujeres suelen causar menor temor que los varones y los niños menos que los adultos. La experiencia previa con desconocidos juega un papel importante, manifestando una respuesta de temor menor aquellos niños que han estado expuestos a diferentes individuos.
Las consultas períodicas con un siquiatra pueden ayudar a la familia a establecer las expectativas apropiadas, las oportunidades para triunfar y otras medidas que ayudarán al niño/niña retardado a manejar el estrés relacionado con el crecimiento.
La mayor parte de los niños retrasados se dan cuenta de que ellos están bajo el nivel de otros niños de su misma edad.
Se sienten frustrados, ansiosos, o se portan "mal" para atraer la atención de otros niños y adultos.