¡Mi hijo no quiere comer! esta es una frase típica en muchos hogares. La hora del almuerzo y cena se convierte en una auténtica pesadilla.
Los bebés comen en relación a su tamaño, por lo que las cantidades son proporcionales a su estómago, que es pequeño, y debido a sus necesidades de crecimiento pueden comer con mucho más frecuencia que los adultos.
Sin embargo, esto no siempre es así. Los niños de año y medio comen un poco más que los de nueve meses, por lo que al llegar a los dos años los padres piensan que si con un año su bebé comió más, con dos comerá el doble. La doctora Raquel Tejada explicó que “la cantidad de alimento que cada persona necesita es variable, y algunos niños comen más o menos que sus compañeros de la misma edad y tamaño”.