Las mascotas, ya sean perros o gatos, juegan un papel relevante en muchos hogares donde los integran, no solo como una mascota, sino como un miembro querido de la familia, al que se le ofrecen todos los afectos y cuidados que se mece.
Maltrato. Existen algunas personas a quienes se les olvida que las mascotas son seres vivos al igual que nosotros y los convierten en inocentes receptores de su crueldad y sadismo.
Estamos viviendo en una sociedad violenta en la que hacerle daño a los animales se observa como algo natural.
“Solo el hombre mata por el placer de matar solo el hombre provoca dolor a otro ser vivo, para regocijarse con el sufrimiento ajeno”.
La crueldad hacia los animales, seres capaces de experimentar dolor y miedo, es inaceptable en una sociedad civilizada.
Conscientes del sufrimiento innecesario del que hacemos víctimas a los animales , es aún más inaceptable dejar esta injusticia en la impunidad legal. Debemos exigir castigo para aquellos que maltratan a los animales.
Según la Lda. Vielka de Arosemena, psicóloga, nos dice que algunas personas disfrutan ver morir a los animales, porque presentan un cuadro patológico de sadismo obteniendo excitación y placer al provocar daño y dolor a alguien más débil que ellos.
Esa persona, que disfruta viendo sufrir a un animal, es un maltratador en potencia. Los psiquiatras han comprobado que existe un nexo entre la violencia hacia los animales y la violencia hacia los seres humanos.
Quien es capaz de disfrutar torturando a un indefenso animal, de seguro que más adelante no podrá frenar su perversa conducta y extienda su crueldad hacia los seres de su entorno familiar, ya que el hombre a diferencia de cualquier otro animal es el único que sabe combinar los verbos: matar y disfrutar.
Protección. En nuestro país, no tenemos una ley en contra del maltrato animal, necesitamos que se castigue, se penalice severamente al que tortura, a un ser vivo, pues también se protege así a los seres humanos. Hay que evitar que el niño de hoy, que está creciendo se convierta en el psicópata, o sádico de mañana.
La resolución No. 23 del 3 de octubre de 1991, firmada por el presidente de la Asamblea en esa época, reconoce los derechos universales de los animales en nuestro país.