Entre vítores y muestras de cariño de cientos de admiradoras, David Bustamante dio el "sí, quiero" a la actriz asturiana Paula Echevarría, que vestía un espectacular traje blanco diseñado por Rosa Clará. A la hora puntual llegó la novia, que fue recibida por la multitud que se agolpaba en los alrededores de la Basílica de Santa María la Real de Covadonga, algunos de los cuales llevaban acampados varias noches para tratar de ser testigos de excepción del enlace.
El cantante finalmente pudo llegar al altar sin muletas -recordemos que sufrió un accidente doméstico hace un par de días que le seccionó un tendón del pie derecho- del brazo de su madre, Ada Hoyos, madrina de la boda.
Tras el enlace, los novios y los más de 300 invitados se dirigieron al Cenador de los Canónigos, restaurante donde se sirvió un típico menú asturiano al que siguió el tradicional baile.
Para las personas que se interesan en salir de esas barracas, el MIVI trabaja en programas de acompañamiento social, pero las autoridades aseguran que esta labor no puede ser realizada solamente por la institución.
Por su parte, Ramírez fue clara en que "debe ser una acción interinstitucional en donde también aporten su apoyo la Policía Nacional, el Ministerio de Desarrollo Social, Ministerio de Salud, entre otros".A las personas que viven en esa situación no se les cuestiona en lo absoluto, lo que se trata es de persuadirlas y convencerlas de que "merecen mejores opciones de vida", tal como se explicó.
A Aledaido Rojas, encargado de la oficina de seguridad del área de Balboa también le preocupa la seguridad. "Hay estructuras con más de 80 años de antigüedad que siguen ocupadas", advirtió.
En su opinión, lo que debe hacerse es que una vez el Ministerio de Vivienda (MIVI) declare la condena de una casa, se debe desocupar de inmediato.
Rojas cree que no pagar alquiler, agua ni electricidad son otras de las razones por las que los residentes prefieren no mudarse.
Las casas condenadas son "trampas de muerte". La mínima acción de la naturaleza podría significar una tragedia, sin embargo, hay quienes deciden seguir desafiando a la muerte.
Se trata de estructuras que carecen de las mínimas medidas de seguridad para albergar a una persona, tal como señaló el capitán Eustorgio Márquez, subdirector de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá.
Dijo que estos inmuebles, cuyas estructuras son de madera, no reúnen las condiciones para ser habitadas.
"Estas casas no son seguras y representan un peligro para sus habitantes", reiteró Márquez, al tiempo que señaló que cuando se produce un conato de incendio es fácil que estos lugares hagan combustión.
Por esto, es necesario que se tomen las medidas de seguridad pertinentes para evitar accidentes.
En este sentido, Márquez sostuvo que las personas que todavía residen en los vetustos caserones deben evaluar el sistema eléctrico, el uso de llamas como fósforos, velas y el uso de equipos electrodomésticos, a fin de prevenir incendios y afectar a terceros.
Reconoció que la condición social impide muchas veces que estas advertencias hechas por el Cuerpo de Bomberos de Panamá se cumplan, pues existen "irresponsables que no extreman las medidas de seguridad".
Son estos ciudadanos los que ponen en peligro su vida y la de sus familias.