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- ¿Qué se siente ganar el Miró” le preguntó Daniel. Para Dimitri el momento mágico fue la llamada. De alguna manera uno se redime con esa llamada, dijo. Aunque, como lo dijo Alondra Badano, el Premio “RIcardo Miró” es uno de los mejores dotados de la región, paga $15 mil por sección, coincidieron en que Giovanna Benedeti tiene razón en cuanto a que hay mucha dilación en la publicación de los libros y desde hace una década para acá la calidad de la impresión deja mucho que desear. Cómicas, enciclopedias, novelas de vaqueros, novelas de Corín Tellado... eso leían de niños y quedaron cautivados por los libros, de los que había también ya autores clásicos que sus padres leían y releían.
Todos ellos vivieron una niñez en hogares donde los libros tenían un lugar privilegiado. Por no decir que eran como el pan de cada día.
Todos ellos aman leer y escribir.
Todos ellos han ganado varios premios “Miró”. El que menos, Dimitris Gianareas, quien lo ganó con la novela “La chica que conocí el día que mataron a Kennedy”, va pisando tan firme que, a no dudarlo seguirá hablándose de él en el mundo literario, donde ya todos tienen un bien ganado nicho y gozan del respeto de sus homólogos en este oficio de escribir que es su razón de ser.
Aunque Giovanna Benedeti ha ganado cinco estatuillas del “ Miró”, su vida no ha cambiado.
“Sigo aprendiendo a escribir, dijo la poetisa, quien desde niña quiso escribir.
Pero, dijo que para escribir tuvo que ir quitándose, “como si fuera una cebolla, muchas capas y cáscaras de encima. Librarme de muchas cosas con las que fui creciendo. Cumplir, ir marcando esas etapas para irme librando después de ellas y quedarme desnuda.”
Tenía más de 20 años y había criado sus hijas. Fue en España. Desde entonces eligió ser escritora.