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Premios Ricardo Miró 2008

El Dr. Carlos Mendoza destacó un reto: “la necesidad imperiosa de reorientar el sentido de la nacionalidad”.


Política del Estado deben ser en Panamá la cultura, el tema literario, la lectura y las bibliotecas.

Eso planteó el director general del INAC, Licdo. Genaro Villalaz, en la presentación de las obras ganadoras del Concurso Nacional de Literatura Ricardo Miró 2008.

Recalcó que los proyectos económicos y sociales son importantes, pero, requieren del componente cultural.

 

“Dejamos el camino allanado”, dijo y mencionó como el mayor aporte cultural de esta gestión administrativa el Plan Nacional de Lectura. Reconoció los méritos al Foro Nacional de Lectura.

“Nuevos caminos nos esperan en el brazo de las letras y la cultura”, dijo.

El Dr. Carlos A. Mendoza estuvo a cargo de la presentación del ensayo de Octavio Tapia “Para entender al panameño: una aproximación a su identidad”.

 

Empezó diciendo “acabamos de superar un año y medio de una campaña política que ha sido una vergüenza nacional por su contenido... caracterizada por la ramplonería casi insuperable”.

Dijo que la obra de Tapia es oportuna, que pocos temas unifican y despiertan tanto interés de la gente como el del Canal, el cual “durante más de nueve decenios unió a los panameños de más visibles matices”.

Destacó también que los gobernantes de la época de la colonia “trataron de transformar a nuestros indígenas a lo que no podían ni querían ser, con un fondo de religión católica protestante”, por cuanto “no deberían sorprenderse de que un día surgiera una República de San Blas, con una bandera con una suástica en el medio”.

 

Dijo que la obra lo ayudó a empezar a entender la importancia de los chamanes.

También planteó que llegó “el momento de empezar a incorporar lo trascendente del legado indígena a una concepción amplia y generosa del nacionalismo”.

Correspondió al escritor José Carr presentar la novela “Otra luz”, de Justo Arroyo.

 

Según Carr, en nuestro país, “la novela tiene en Justo Arroyo a su máximo cultor vivo, al más constante y al de mayor proyección internacional”.

No son muchos los escritores que se atreven, como Justo Arroyo, a perseverar en su apego por la narrativa, a elaborar textos como orfebres y someterlos a la crítica, según dijo Carr.

Destacó que “la novela es un género de maduración lenta a la que el escritor se acerca con paciencia, observación de la vida y amorosa escritura”, como Arroyo, cuya propuesta narrativa data de 1966 y trata uno de los grandes temas que nos atañe a todos, la aventura vital del hombre y de la mujer. Él repasa “casi todas las heridas, las costras y sabidurías del drama del hombre y la mujer en la conquista de sus sueños”, aquel hombre y aquella mujer “maltrecho de estos lares siempre capaces de levantarse” y vencer obstáculos.

El también ganador varias veces del Ricardo Miró (1991, 1995 y 2006), concluye su presentación destacando que “Un nuevo elemento apoya la búsqueda de Justo Arroyo para contestar la pregunta existencial: el amor, como método de crecimiento, como vehículo de transformación propia”. Y se pregunta “¿Cuál amor?”, para responder: “Es una experiencia personal y por lo tanto única. Habrá tantos amores como seres capaces de experimentarlos”.


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439529
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América