Rodada entre Costa Rica y Nicaragua, la película de Astorga surgió por el deseo de contar la emboscada ideológica que vivió Centroamérica en los 80, abordando el pasado reciente con un lenguaje lírico y fresco.
La producción ajustó el suspense político a los bordes íntimos de la historia, estrenada en uno de los festivales más importantes, el Berlinale. Compitió en el Festival de Toulouse y acaba de presentarse en la sección de Marché du Film en Cannes.
Además, tiene entre sus premios Mejor Ópera Prima en Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles y Mejor Ópera Prima en Festival de Cine Latinoamericano y Caribeño de Margarita, entre otros premios y reconocimientos.