A su llegada al Polo Norte, el príncipe Alberto II de Mónaco hizo ayer un llamamiento colectivo, a cada uno de los habitantes del planeta, a luchar contra el calentamiento climático.
El sucesor de Rainiero efectuó la exhortación, tras constatar fisuras en las placas de hielo del Artico, donde la primavera se adelanta cada año un poco más. El soberano monegasco reconoció que el paisaje polar lo deslumbró.