Edwin Cedeño está decidido a renovar un tanto los patrones teatrales existentes en nuestro medio. Prueba de ello fue cuando presentó en 1997 la pieza "El Señor de las Patrañas, un año después experimenta con "La Guerra empieza en Cuba" y ahora quiere revolucionar aún más la escena nacional con su más reciente producción "El Inspector", que se presenta hasta el 31 de julio en la sala del Teatro en Círculo.
Aquéllos que han tenido la oportunidad de asistir a una función de su última obra, quedan confusos, sorprendidos y admirados por el tratamiento que en esta ocasión ha utilizado este experimentado director.
Cedeño, uno de los directores más cotizados en los actuales momentos en el mundo teatral panameño, se ha valido de cuanta herramienta ha obtenido en sus años de estudios artísticos dentro y fuera del país, para ir en búsqueda del cambio, podríamos decir hasta de la novedad y subsecuentemente, de la experimentación.
Estoy casi seguro, que su interés es ofrecerle al público otras alternativas y variantes, que tal vez desconocían y que pueden ser tan fantásticas y motivadoras, inclusive aun más que en los consabidos montajes realistas que se presentan en las salas locales y que siempre están en busca de la "risa fácil" con el sólo objetivo de distraer, sin pensar en que también se le tiene que dar al espectador algo más que eso.
Pues, bien Edwin Cedeño nos trae un producto muy diferente y porque no admitirlo, alentador en está oportunidad. Para algunos nada fácil de digerir, pero no se le puede negar que totalmente diferente.
En "El Inspector", del dramaturgo ruso Nikolai Gógol, este reconocido director nos demuestra que no sólo tenemos que basarnos en un realismo carcamal, ya que el teatro ofrece una gran variedad de técnicas que por cuestión de la sociedad han quedado en desuso, especialmente en nuestra cerrada mentalidad tercermundista. Cedeño aflora en el escenario lo grotesco, lo ridículo, el absurdo, la grandilocuencia, la farsa misma como la esencia de un texto que inspira al uso de estos elementos.
Y es que la obra de Gógol consiste precisamente en ridiculizar y reírse de los funcionarios de su época, quienes avasallan y se aprovechan de los más débiles. Este genio literato denunció a través de esta pieza la corrupción en la administración pública a todo nivel y aplicable a todos los pueblos de todas las épocas.
Cedeño aprovecha la coyuntura que vive nuestro país, con el cambio de gobierno y la reversión del Canal, para que "el público pueda identificar los caricaturesco personajes de Gógol con el panorama político panameño".
Y para ello, presenta un "Inspector" ecléctico, como estilo teatral, al mezclar diversas formas escénicas, recurriendo como él mismo admite a "los estilos en boga" en los escenarios del mundo de hoy, pero que muchos de los que conforman nuestro público, no ha tenido la ocasión de observar.
"El eclecticismo permite que el director busque los estilos más apropiados para que el espíritu de la obra y las cualidades de los personajes queden expuestos en un juego de destreza física y gestualidad expresiva. La farsa grotesca y lo ridículo son estilos altamente teatrales. Ellos se apoyan en lo físico y de una manera extrema. Los elementos visuales (escenografía, vestuario, maquillaje, peinados, actuación) son altamente enfatizados y hasta distorsionado de manera que no quede nada oculto", nos aclara en el programa de mano el director y también productor de esta obra, la cual realizó hace 14 años con el colectivo universitario "Laberinto", en aquel momento como actor.
Evidentemente, que así lo hizo: la escenografía está compuesta de hojalatas de zinc, de mobilario rudimentario y de madera, un poco fría y al mismo tiempo sorpresiva; los vestuarios al igual que el maquillaje y tocados de los actores son recargados y excesivamente enormes; complementados con las actuaciones farsescas y caricaturesca de los intérpretes.
El elenco compuesto por Delia Cucalón, Lucho Goti, Jaime Rodríguez, Yolanda Vallarino, Leonardo Guzmán, Hannia Woodman, Martín Porto, Ernesto Ponce, Oscar Ceville, Omar Constantino, Diniosio Johnson, Alex Mariscal, Eyra Portillo, Myrna Castro, Arturo Wong, Marcelino De Gracia y José Checa, realizó un trabajo actoral excepcional. Cada uno de ellos brilla en su momento y demuestran su calidad interpretativa, especialmente por ser un trabajo que requiere muchas condiciones corporales y expresivas.
Dentro de ese renglón debemos destacar el desempeño de Martín Porto, Arturo Wong, Ernesto Ponce, Alex Mariscal y Oscar Ceville, cuyos niveles de interpretación se hicieron más evidentes ante nuestros ojos. El dominio escénico y sus variadas transiciones son exquisitas de admirar.
Pero los palmares es en verdad generalizado, ya que es un montaje que reúne a un estupendo equipo de producción, diseñadores, creativos y de gente verdaderamente comprometida con el teatro, como lo afirma Edwin Cedeño, al señalarnos que "todos ellos son merecedores de elogios por la firme decisión de haberse sumado a esta nueva experiencia".
Experiencia -que como dice su director y productor general-es enriquecedora. Tal vez muchos no opinen lo mismo, pero muchos otros digan lo contrario. Pero lo que sí les puedo decir al público que son los únicos a dar una evaluación al respecto.
Sí asiste no se precipite, espere que culmine la función y les aseguró que algo extraño experimentara. ¡Estoy seguro de ello!