El escritor mexicano Sergio Pitol, ganador del Premio Cervantes de Literatura 2005, viajó a Pekín para promocionar la edición en chino de su novela "El arte de la fuga", la segunda en ser traducida a ese idioma tras la publicación de "La vida conyugal".
El novelista fue recibido con buenos ojos por el público y la crítica de la nación oriental, que considera su obra, una recopilación de ensayos, críticas literarias, apuntes de viajes y reportajes, como una "escritura ingeniosa, interesante y llena de conocimientos".
Pitol, quien trabajó en China como traductor en 1962, dijo que su nueva novela traducida al chino es uno de los libros por los que siente mayor aprecio personal.
Julián Hernández, quien vive en ese sector hace más de 38 años, también contó su experiencia. Fue su carro el que sufrió los daños de la construcción de los majestuosos edificios. Un día, desde lo alto de la construcción, cayó cemento y "me bañaron mi carro, al igual que el de otros vecinos". Hernández tuvo que pelear con los dueños, por un año, para que le repararan los daños ocasionados a la pintura del vehículo.
Los moradores se quejan porque los constructores de estos edificios orinan cerca de sus residencias.