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Propina, más que una cortesía


Según la Real academia Española de la Lengua, propina es el agasajo que se da como muestra de satisfacción por algún servicio por encima del precio convenido, o una gratificación pequeña con que se recompensa un servicio eventual.
La propina es una muestra de gratitud, un reconocimiento a un buen servicio, por lo que en ningún momento se debe ver como una forma de rebajar a quien la recibe, ni tampoco a quien la da, por supuesto, siempre que lo que se da no sea tan ridículo que más bien moleste al que la recibe.
Según el país en el que se encuentre, el tema de la propina será diferente, pero por regla general es un gesto de cortesía que se da cuando consideramos que hemos sido bien atendidos.
Si la atención en un sitio no fue la correcta o esperada, no tiene por qué
dejar nada; pero si fue excelente, mejor de lo esperado, entonces así mismo debe ser la propina.
Hay muchas situaciones en las que debemos mostrar el agradecimiento por un servicio atento y correcto: en los hoteles, cuando nos suben las maletas y nos indican cual es nuestra habitación, en el hospital, cuando la enfermera nos ha tratado estupendamente durante una enfermedad; al chico del supermercado que nos lleva al auto los paquetes de las compras; en el salón de belleza a cada una de las operarias que nos atiende (excepto si es el dueño o dueña del negocio).
Con el aumento de los servicios a domicilio, casi todos los repartidores son "objeto" de una propina, siempre que lo consideremos oportuno. Uno mismo es quien debe estimar el servicio y decidir cuánta propina se merecen, o si merecen realmente algo.
Un buen ejemplo es el repartidor de la pizza que llega impaciente aporreando la puerta, o que pone el dedo en el timbre y no lo quita hasta que le abrimos la puerta. Si eso nos molesta, la mejor forma de expresarlo es no dándole una propina (además de comentarle que no llame de esa manera).
Algo que debemos tener en cuenta es no utilizar la propina para darle uso a ese montón de monedas de poco valor con las que no sabíamos qué hacer; no es de muy buen gusto y no cae bien.
No olvide que la propina es un gesto de gratitud y de cortesía, no de caridad. No ofenda con su importe o con la forma de darla. Este debe ser un momento de discreción, no de exhibicionismo.
Las proporciones para las propinas son distintas en cada país, veamos aquí una ligera muestra de orientación:Se dejará el 10% del total de la factura (excluidos impuestos) si el servicio y la comida han sido buenos.
Un 15% del total de la factura (excluidos impuestos) si el servicio y la comida han sido excelentes.
Nunca debe dejarse una proporción mayor del 40%, pues se considerará como una ostentación. Si el camarero fue grosero, si tuvo que esperar dos horas para recibir el menú o hacía falta esperar una hora para que le retiraran los platos usados, gratificarle al final sólo indicaría que le pareció normal ese trato.
Si el restaurante tiene un somelier, (encargado del vino), y desea gratificarlo, los porcentajes serán igual que los de la comida (10 o 15%)
En algunos países es obligatorio dar propinas, y los porcentajes varían entre el 15% y el 20%. No se vaya del restaurante sin dejarla, podrían seguirlo ofendidos para preguntarle si el trato recibido no fue bueno.
Consejos finales: Siempre es mejor pasarse un poquito, aunque nunca en exceso, porque entonces se vería como nuevo rico. Si está en un sitio desconocido, recuerde el viejo refrán "donde fueres, has lo que vieres".
En los países nórdicos antes se ofendían, porque aceptar propina les parecía un acto de servilismo; hoy la costumbre ha cambiado.


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155326
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América