Reflexión: "El sufrimiento y la muerte se han convertido desde que Cristo sufrió y murió, en una invitación y un estímulo para convertir el dolor en una fuente de amor, como ha ocurrido con tantos santos que pueden ser llamados los héroes de la cruz, y como sucede con muchas criaturas, escondidas e ignoradas, que saben santificar su dolor, reflejando en sí mismas, el rostro llagado de Cristo, asociándose a su obra redentora". (Juan Pablo II)
Propósito: La Iglesia invita a leer y comentar en familia el pasaje de la Pasión de N.S. Jesucristo, según San Juan o bien, rezaremos el Vía Crucis.
El párroco, por su parte, se limitó a decir que estos son días de reflexión y oración, de congregarnos en nuestras iglesias a celebrar como comunidad cristiana el acontecimiento de la Cruz, la muerte y resurrección de Jesucristo. Araya cuestionó los bailes, matanzas, paseos a las playas y ríos que son organizados para esta fecha, manifestando que el cristiano católico debe asumir con respeto estos días y vivirlos con la seriedad del caso, al tiempo que reconoce que el verdadero significado del Sábado de Gloria ha sido desvirtuado, convirtiéndolo en una fiesta pagana.
Desde el Arco de la Judería, donde cada espectador defiende con recato su lugar estrecho, el contorno iluminado de la Giralda, "esbelto minarete árabe transformado en universal torre cristiana", sirve de espléndido fondo a los rostros sagrados de la Pasión, mientras solos instrumentales de las bandas arrancan aplausos multitudinarios llenos de fervor. Es casi media noche; contra el muro del Alcázar doblan sobre la estrecha calle de Miguel Mañara el Cristo de la Buena Muerte, esculpido hace cuatrocientos años, y la Virgen de la Angustia, de la Cofradía de Los Estudiantes, que partieron desde la Capilla de la Universidad. Son alrededor de 1400 los nazarenos que acompañan ésta, una de las ocho procesiones del Martes Santo. No bien dobló la esquina, cuando un devoto, con voz grave. desde el quicio de una de las humildes puertas del barrio lanzó su saeta a la Virgen: "Se aprieta el corazón; la garganta se anuda; ya no brillan los luceros de tanto llorá las penas que vieron en la Virgen con su carita morena, con tanto doló y pena". Qué sentimiento! Qué profunda reverencia general! La voz salió casi al lado mío, y no pude menos que dar un abrazo de solidaridad al santo cantaor. Mi pensamiento estaba al lado de la Dolorosa de Penonomé, que acompaño todos los Viernes Santos, para estar más cerca de mi madre.
Cada día de la Semana es diferente, con sus diversas Cofradías y Hermandades haciendo gala de su arte y su fervor. El Viernes Santo hay dos etapas: la de la Madrugá, cuyas seis procesiones salen cerca de la medianoche, para entrar, las últimas después de la una de la tarde; y las siete de la tarde, que van desde las cuatro hasta las tres de la mañana del Sábado Santo; trece en total. Las muy populares de El Cachorro, la de El Gran Poder, y la de la milagrosa y adorada Macarena, desfilan de ocho a trece horas ese día. Espectáculos como el de la Semana Santa en Sevilla, pocos, si acaso ninguno.