Variedades

A punta de cuentos despegan sus alas


En medio de mariachis, un público que cantó, mucho optimismo y el anuncio de nuevos proyectos literarios, se presentó “Volar y otros cuentos”, la primera obra de Silvia Fernández-Risco.

Silvia, quien vive aquí desde el 2000, es una mexicana que siente un profundo amor por Panamá.

Para Ariel Barría, uno de sus profesores en el diplomado de creación literaria, donde se comenzaron a tejer los primeros cuentos, en esta obra están presentes los cinco sentidos. Los relatos están impregnados de observación meticulosa, aromas, sonidos, sabores y hasta se pueden palpar los hechos.

 

Bella luz, Salsipuedes y El paraíso son algunos de los cuentos que componen la obra de 70 páginas.

Barría afirma que este es un bautizo de fuego para Silvia, quien ya no ve los toros desde la barrera, sino que enfrenta a ese animal furioso que unas veces pareciera que nos devora y otras, que vamos hacia él para que nos devore. Por eso, “no son cuentos escritos a vuela pluma, sino pensados, sentidos”.

Por su parte Rossana Uribe, panameña también de origen mexicano, presentó a Silvia como una mujer tenaz, que impregna con entusiasmo todo lo que hace.

 

Como Silvia ilustraba obras, siempre se preguntaba por qué quien tiene tanta capacidad de imaginación para ilustrar las palabras de otros, no lo hacía con las propias.

Los cuentos de Silvia le dan ahora tranquilidad a Rossana.

El tamaño no importa.
Cuando tuvo a su hijo impreso en sus manos, Silvia acudió donde una reconocida paisana a mostrárselo. Lo llevaba en una bolsa. Pero cuál no fue su sorpresa cuando aquella mujer se le adelantó y le mostró un libro gruesísimo.

 

Silvia sacó a relucir entonces su sentido de batalla y optimismo. Por su mente pasó como una ráfaga el famoso refrán: “El tamaño no es lo que importa”. Sacó su libro del bolso y lo mostró con entera satisfacción.

En el proceso de creación participó su esposo Ricardo, quien es compositor.

En las conversaciones sobre el tema literario, le decía que escribir es como componer: una buena estructura es básica.

 

Y tomó al compañero de su vida como el primer lector de sus cuentos. Fue en una conversación con él donde surgió el nombre del libro: Volar.

Después de pasar por la rigurosa técnica del cuento, la autora aspira a que entrar a otra dimensión: la novela, y ya trabaja en este proyecto.


fecha edicion
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460039
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América