Si usted cuenta con la fortuna de tener a una buena secretaria, cuídela con esmero, ya que muy silenciosamente este tipo de oficio puede generar gran cantidad de dolencias, lesiones e incluso, condiciones de salud con la potencialidad de incapacitar la, si no se toman las medidas al respecto.
Dolores de espalda y de cuello, así como en trapecios y hombros, además de espasmos en la espalda, pérdida de la vista, hinchazón en las piernas, calambres en las manos, síndrome del túnel carpiano, entumecimiento del cuerpo por estar mucho tiempo sentada, se suman al entumecimiento de las manos por el frío excesivo, sin dejar de lado los problemas gástricos, producto de la tensión y el comer a destiempo.
De acuerdo con especialistas de terapia física, el área del trapecio es actualmente la zona más afectada, y aunque pudiera ser debido al estrés, en el caso de las secretarias este malestar se registra mayormente debido a la postura.
En este sentido, para agradecerle a nuestras secretarias su gran eficiencia y disposición, es necesario que tanto ellas, como los patronos, sean conscientes de que muchas veces es posible minimizar estas dolencias, con tan sólo adoptar ajustes muy simples, entre ellos, adecuar el sitio de trabajo a través de un acomodo ergonómico, es decir, diseñado para que haya buena adaptación entre las condiciones del ambiente de trabajo y las exigencias, a las capacidades la secretaria.
Tomando plena conciencia de aquello que le pueda causar lesiones, tanto la secretaria se verá beneficiada en su salud, al igual que el patrono, quien de seguro observará un rendimiento positivo en su empleadora.