¡Qué complicadas somos las mujeres, cómo nos gusta la ropa y cuántos problemas nos da al mismo tiempo! Podemos tener fortunas escondidas en nuestro armario y aún así nada nos impide gritar en un momento dado, "no tengo nada que ponerme".Supongo que este problema está en los genes o en las hormonas femeninas y que, por lo tanto, no es tan fácil de solucionar, pero por lo menos lo intentamos. Estos consejos que le damos aquí no pretenden ser una guía, simplemente son una pequeña ayuda para que no se vuelva loca todas las mañanas; claro que el final dependerá de su toque personal, lo que siempre marcará la diferencia.
Con poco dinero, mucho sentido común y bastante buen gusto, podrá adquirir poco a poco las piezas que le facilitarán el arreglo diario.
PIEZAS BÁSICAS
Es sin duda alguna, la prenda más importante del closet. Debe ser de buena calidad y con una caída impecable. Probablemente tendrá que probarse varios antes de encontrar el que favorecerá su figura; cuando lo encuentre, no escatime su dinero y cómprelo.
Las mejores son las de algodón 100%, de corte masculino, cuello marcado y dobles puños. Debe llevarla siempre impecablemente blanca (no las mande a la lavandería, pues se le pondrán amarillas, lávelas a mano) y bien planchada.
Son cómodos, sexy y muy socorridos, razones más que suficientes para que sean una parte importante del closet. Escoja uno de líneas rectas, en azul gastado y de una buena marca, así podrá llevarlo a todas partes.
Necesarias sea cual sea su ocupación. Además, como no son caras, puede tener varias. Las mejores son de algodón con algo de licra o elastano, no mucho, que se adapten mejor a su cuerpo y no se arruguen tanto. Combine diferentes tipos de cuellos, colores y mangas.
En los últimos años se ha convertido en un clásico del armario de cualquier mujer, no importa la edad ni la ocasión en que se use, y aunque la nueva tendencia es la mini, es mejor el largo a la rodilla y con un poco de forma.
Con un corte más femenino y más sensual, opte por una camisa que no sea tan seria como la masculina y elíjala en algún color fuerte o con algún estampado de rayas o cuadritos. Es muy útil tanto para diario como para los fines de semana.
¿Qué habría sido de Audrey Hepburn sin su inseparable vestidito negro? (Little Black Dress, LBD, en inglés). Le va a dar mucho uso y la llevará tanto al trabajo como a una cena elegante, con tan solo cambiar los accesorios y el maquillaje. El más favorecedor es el que llega hasta debajo de las rodillas, de media manga y con escote redondo.
Es muy sexy. El color lo dejamos a su elección, puede ser negro, más tradicional, rojo, más atrevido, o beige (No use este color si es de caderas amplias). Eso sí, olvide los grandes estampados, la falda de tubo debe ser de tejido liso.
Es fundamental, sobre todo si usted es una profesional que necesita estar bien arreglada para ir al trabajo. Es clásico, pero puede actualizarlo con la ayuda de algún complemento. Lo ideal es tener dos, uno de pantalón y otro de falda, en dos colores diferentes: negro, azul marino y beige o chocolate. Prefiera las líneas rectas y favorecedoras, con la chaqueta algo ajustada para reforzar las curvas naturales.
Con estas piezas podrá estar siempre bien presentada, moderna y elegante; los detalles como bufandas, collares, prendedores, pulseras (no todos juntos, por supuesto), el calzado adecuado (en buenas condiciones y siempre limpio) y una buena cartera de cuero o similar, (no necesariamente del color de los zapatos, sino que se complementen), le darán el toque final que necesita.