Hoy se cumple el aniversario de la Fundación de la Federación Canadiense, un primero de julio de 1867. Esa vez, se estableció el "Dominium" en cuatro de las provincias del Commonwealth Británico, ubicadas en la América del Norte. Ontario, Nueva Bruswick, Nueva Escocia y Quebec formaron parte de la nación primigenia. Pero poco se sabía de la historia de la última: Quebec. Fue la primera en ser visitada por los exploradores franceses, con Jasques Cartiers, quien dirigió una expedición en 1608 hacia el Estuario del Rio Saint Laurent. En el lugar donde se estrechaba el rió, se fundó la Ville de Quebec.
Dos naciones en una. El nacionalismo quebequense celebra una semana antes del primero de julio su "Fiesta Nacional", el 24 de junio. Las banderas de fondo azul, cruz blanca y cuatro flores de lis ondean en una enorme fiesta en el viejo Quebec, mientras un concierto y las fogatas conmemoran el movimiento rebelde de 1837. Paradójicamente, en Ottawa se celebra un grandioso desfile, en donde las banderas rojo-blanco, con la Hoja de Maple en el centro, ondean delante de los caminos que conducen al Parlamento Canadiense. Difícil comprender cómo estas dos identidades, tanto anglosajona como francesa se han mantenido en convivencia forzada por siglos.
En fin, la historia se derrama en las ciudades de Quebec y Montreal. La fuerza latina es mucho más evidente en los barrios populares del Montreal, una dinámica urbe de tres millones de personas, con tanta población como Panamá entera. El francés se habla como idioma oficial, pero el inglés y el español son tan importantes para entablar contactos comerciales u amistades de por vida.
Quebec-Canadá: Una frase especial fue la que escuché algunos políticos de la Región de Quebec, "Somos los Latinos del Norte". Es increíble observar las maravillas de una sociedad avanzada, sin problemas sociales grandes y en donde el turismo hace despertar el amor hacia la naturaleza. El Verano Boreal llegaba sobre la región y el Rio Saint Laurent domina el paisaje. Desde Toronto, Montreal y Quebec, el poderoso cauce fluvial da vida y movimiento a estas poblaciones.
Un pueblecito cerca de la Ville du Quebec, Levis, nos regala el mejor escenario para ver de noche al río.
Si, es cierto, muchas amistades se ganan en este maravilloso lugar del mundo, en donde dos naciones, mezcladas
en una, se desarrollan o trabajan, a pesar de las diferencias culturales y el creciente nacionalismo
independentista quebequense. El río San Lorenzo, majestuoso e inmenso.
UN NOMBRE VINCULADO AL DESTINO, QUEBEC
La Región Francófona de Quebec fue la primera zona visitada por los occidentales en el Canadá. Su nombre proviene de un vocablo indígena hurón "Québec" que significa "Costa de Rio". Ese es la descripción natural el Rio Sanit Laurent. ISLAS Y ARCHIPIELAGOS
Toda la parte meridional de Quebec se encuentra atravesada por el majestuoso San Lorenzo, uno de los grandes ríos del mundo, que une los Grandes Lagos con el Atlántico. Desde los orígenes Nueva Francia, a mediados del siglo XVI, el San Lorenzo ha sido el eje de la existencia de este pueblo que, precisamente, se enraíza en las llanuras que bordean el río. A lo largo de su recorrido, de más de 1.800 km, surgen innumerables islas de muy distinto tipo. Así, se encuentran el archipiélago urbanizado de Hochelaga (islas de Montreal y de Laval); la isla de Orleans y la isla Aux Coudres, celebradas por poetas y pintores; los archipiélagos graníticos del estuario y los sorprendentes monolitos de Mingan; las islas de la Madeleine, con sus lenguas de arena y sus acantilados de arenisca roja anclados en medio del golfo, sin olvidar la fabulosa y salvaje isla de Anticosti, paraíso del ciervo de Virginia.
El río San Lorenzo es un mundo en sí mismo, un mundo que puede explorarse de todas las maneras posibles: travesías en transbordador en la desembocadura, paseos en barco por los antiguos puertos (Montreal, Quebec y Tríos Riviers), excursiones ecológicas en los innumerables islotes, safaris de observación de la fauna marina y de las aves, cruceros para conocer el fiordo del Saguenay, giras deportivas . Con los años, el San Lorenzo terminó siendo un paso obligado para los grandes cruceros, que, en número creciente, hacen escala en la ciudad de Quebec y en Montreal. Son cruceros que siguen las rutas de los primeros exploradores y ofrecen al viajero inolvidables vistas de sus orillas, bucólicas o escarpadas, y de sus pueblos antiguos, bajo la mirada de viejos faros que, desde el pasado siglo, son testigos del devenir del río.