Cada vez que veo mis redes sociales, aumentan los comentarios, protestas y comunicados sobre la falta de tolerancia, paciencia y de buena fe que le hace falta a nuestra sociedad. El asunto es que todo este tema se agranda, nos vemos afectados por esas situaciones negativas y nos convertimos en jueces debatiendo entre nosotros, buscando culpables, en vez de buscar una solución, la cual está en cada uno de nosotros. Sí, vemos las noticias, nos afecta de inmediato la falta de prudencia, responsabilidad y de valores de ciertas personas que, sea cual sean sus razones, comenten errores que demuestran el poco equilibrio mental, agresividad y un sinfín de actitudes negativas. Y ¿qué hacemos nosotros? Quedamos impotentes y nos decimos: "si fuera mi caso, yo hubiera hecho tal cosa?".
Mi opinión de todo este tema de la tolerancia es muy sencilla: "Seamos personas pacíficas, personas en busca de paz, de tranquilidad y sobre todas las cosas "no seamos personas creadoras de conflictos". La vida se nos pasa peleando, teniendo rencores y pensando en negativo. Haz un alto en tu día, y te darás cuenta de que el solo hecho de estar molesto o disgustado es pérdida de tiempo y es allí donde la magia entra en ti, tu mente se abre y comprendes que no vale la pena tener esa nube negra, que sí existen momentos de rabia, frustración y ansiedad, pero en la vida todo tiene remedio.
Vinimos a este mundo a ser felices, a reír, soñar y disfrutar. Si piensas lo contrario, te aseguro que estás totalmente equivocado. No quiero tampoco sonar que no soy realista porque, sí, yo he tenido momentos de disgustos, equivocaciones y miles de errores, pero eso no significa que cada uno de esos momentos me enseñan a qué no hacer en el futuro, y que en definitiva, no vale la pena estar atrapada en una mar de amarguras cuando al final la misión de todos es "ser felices".
No somos perfectos, tenemos nuestro carácter, existen cosas que nos molestan, que nos roban la calma, lo sé, pero es nuestro deber como personas adultas tener el control de todo, de calmarnos, de pensar voy a discutir, pero no voy a pelear, "no voy a la guerra", quiero ser escuchado, pero con inteligencia emocional y como también tomar en cuenta, como lo he visto muchas veces en las redes sociales: "hay que saber escoger las batallas". Amigos, dejemos el ego a un lado, seamos sabios y entendamos que muchas veces es mejor tener paz en nuestros corazones que tratar de ganar alguna pelea.
El mundo cambia si cada uno de nosotros cambia. Así de fácil. Nos quejamos y no hacemos nada. Despertemos cada mañana agradecidos, con una sonrisa, digamos buenos días, ayudemos a los demás, seamos pacientes y si tenemos que contar hasta mil para serlo, hagámoslo. Tengamos buena actitud, hagamos el bien, realicemos un autoanálisis y mejoremos cada defecto, tratando siempre de ser personas con optimismo y sinceridad con nosotros mismos.
Busquemos soluciones, no compliquemos más las cosas, brindemos un ambiente cálido y ameno en nuestras familias, trabajo, pareja y amigos. Demos el paso de ser mejor, de cuidar nuestro entorno.
con amor y cariño. Que los momentos de alegría sean más grandes que los de amargura y dolor. Seamos conscientes de que la vida es una, llenemos nuestro corazón de paz y, si nos encontramos a alguien que no la tiene, no dejemos que no las roben, así de fácil. Tener paz es un gran tesoro que debemos custodiar, porque ella nos brinda serenidad, amor y un encuentro con nuestro espíritu, lo cual lo defino como una de las mayores satisfacciones que como ser humano debemos poseer.
Vive momentos de paz, sé el cambio que necesita esta tierra, no seas cómplice de la guerra y el negativismo, seamos luz y cultiva la serenidad en tu alma, te aseguro que cada día será mejor si tienes esa gran conciliación en tu corazón.