Variedades

¿Quién manda a quién?


Durante la adolescencia los jóvenes deben enfrentarse a una serie de cambios físicos y emocionales que complican su vida. Se presentan conflictos y ellos no logran entender a qué se ven sometidos, y los padres en su mundo sólo se fijan en su conducta, sin analizar lo que hay detrás de ese comportamiento. A medio camino entre niñez y madurez, el adolescente anhela su independencia y al mismo tiempo se siente desesperadamente inseguro y no sabe cómo administrarla. Está en un constante vaivén, entre la infancia y la madurez. Su termómetro emocional sube y baja alocadamente de la exaltación a la desesperación. Comienzan las sensaciones sexuales, las presiones sociales, que logran verdaderas tempestades en sus emociones.
Los estudios, la elección de carrera y el ritmo acelerado con que cambia la escala de valores en la sociedad actual, se suman a los demás problemas con que se enfrentan los jóvenes, deseosos de crear una identidad propia, además de edificar lo que será su futuro.
Durante la secundaria, comenta la psicóloga Anabella García, aparece cierta apatía e indiferencia que pueden esconder algunas dudas que tengan los chicos, como: "¿Quién soy yo? ¿Porqué estoy aquí?". En un momento siente unos arrebatos salvajes, de llanto o de risa, sin sentido, que puede ser consecuencia de sus sentimientos de inseguridad y de tensiones que apenas pueden controlar.
A pesar de su inseguridad, deben esforzarse por lograr una plena independencia respecto a sus padres, si quieren adquirir el sentido de responsabilidad de una persona madura. Por esta razón tal vez se sienten forzados a desafiar la autoridad de sus padres y discutir con ellos. Es probable que el adolescente se encierre en su mundo y no hable de sus cosas, o que sostenga kilométricas conversaciones confidenciales por teléfono, con alguna amiga/o.
¿QUIEN MANDA A QUIEN?
La idea de tener poder se manifiesta a cualquier edad. Por ejemplo, un niño que comienza a dar sus primeros pasos, tranquilamente se aleja de sus padres en un centro comercial, si el niño tiene 10 años se niega a sacar la basura o hacer sus tareas, es una batalla de toda la vida, por lograr el control o poder. Por extrañas cosas de la vida, a todos nos encanta ser jefes y mandar, no importa la edad. Ese impulso de "poseer el poder" empieza a temprana edad. Observe a los bebés de un día de nacidos empiezan a ejercer control sobre los adultos que los rodean y empiezan a manipularlos adultos de una manera muy natural, con su llanto.
Quizás la edad más difícil es la adolescencia. Los conflictos entre padres y adolescentes por el control y el poder, se pueden convertir en una lucha diaria. La mayoría de los adolescentes no están dispuestos a esperar por una trasferencia gradual de poder, y no comprenden que el poder es el equivalente a transferir las responsabilidades. Ellos desean el control y poder al instante pero olvidan el significado real de la palabra responsabilidad.
Los adolescentes varían tremendamente en su grado de madurez. Algunos jóvenes maduran a los quince o dieciséis años de edad, y pueden manejar su independencia perfectamente. Otros, solamente destruyen sus vidas en cuestión de días o meses.
LA PREGUNTA DEL MILLON ES ¿COMO SE PASA EL PODER A LOS HIJOS?
La psicóloga sugiere a los padres que lean libros que hablen del tema, y que traten de ser pacientes y tolerantes con los chicos. Pero entiéndase bien, tolerantes no quiere decir apadrinar el comportamiento injusto de un chico malcriado, permítale sí que se gane su confianza, que sepa que su independencia requiere de cierto grado de madurez de su parte, y que eso sólo lo va a obtener demostrando que es capaz de dominar sus impulsos y actuar de manera responsable.


fecha edicion
old id
21564
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América