A primera vista, los cinco acordeonistas de Cuna de Acordeones son diferentes. Tan diferentes hasta en el gusto musical que escuchan, cuando no tienen compromisos con la producción y cuando pausan los ensayos que pueden realizar a cualquier hora del día, porque cuentan con un piso completo en el hotel donde se hospedan.
Este lunes, a las 2:00 p.m., llegamos a Medcom para cumplir una tarea programada con días, observar a las muchachos durante una tarde por distintos puntos de la ciudad, esta que es aún extraña para algunos participantes del "reality", que se transmite los viernes a las 8:30 de la noche por la pantalla de Telemetro.
En los estacionamientos estaba el microbús señalizado con el logotipo del programa; llama forzosamente la mirada hacia las ventanas para reconocer a los acordeonistas que están sentados sin ningún orden. En el puesto del copiloto está el más hablador de los concursantes, Killito, hijo del destacado músico del mismo nombre que interpretó la cumbia con el grupo de Alfredo Escudero. Como dije, Killito tiene gustos que no comparten los demás participantes.
Killito le busca una canción rock al chorrerano Edisson Moreno, pero éste no demuestra mucha molestia porque tiene sueño y prefiere acostarse haciendo un puente entre dos asientos.
Sentados muy cerquita están Yeyny Santamaría y el "Gordo" Horacio González. En ocasiones se toman de las manos, pero Yeyny asegura que no hay nada y dice que ella tiene novio. Killito le responde que le enseñe la foto, y ella se opone. El tableño la intenta sugestionar con que él sí ha mostrado la foto de la novia. ¡Oh!, recordó que tiene que llamarla. No tiene saldo. Pregunta quién en el busito le puede pasar unos minutos. Siempre hay un alma caritativa que está dispuesta a perder unos minutos para que Killito le hable a la novia. Tan pronto llega el mensaje con la transferencia, marca el número. ¡Sorpresa!, no le responden. Lo vuelve a intentar. Lo consigue. Intenta hacerse el dolido mientras el bus da la vuelta y entramos en las calles de una ciudad recién bañada.
Primera estación.
Los chicos habían hecho un alto en sus ensayos para realizar algo distinto, pero la lluvia cambió esa opción. De todas formas nos dirigimos a la Calzada de Amador. Como seguía lloviendo, el conductor nos llevó hasta el muelle final. Con las gotas, el panorama pierde belleza. Nos quedamos en el bus para que Yeyny, que sigue enferma, no se empapara tanto, para ver el agua salada desde la baranda. Lo hicimos, pero cuando el fotógrafo hacía las pruebas para retratar a los músicos, un seguridad le prohibía tomar fotografías, pero en las cercanías había turistas usando sus cámaras. "Díganles que ustedes son turistas", dijo alguien. Cuando regresábamos al bus, una señora se acerca a Yeyny y le dice "usted es la de Cuna, y tiene que ganar, con el perdón de los muchachos".
Esa es tu música. Cuando Killito buscaba una emisora salió una canción de Nenito Vargas. Yeyny al escucharla sonrió y no le dio color al mensaje de sus compañeros.
Ni una palabra.
De los cinco hay dos que hablan por miles y uno que no habla ni para decir un saludo. Y no es para menos, es Jaime Sanjur que está en la cuerda floja. Durante la tarde no le escuchamos ni media palabra y en el bus se limitaba a ver el paisaje desde la ventana.
Una rumba.
Los jóvenes tienen alma rumbera. Al ver los locales de Amador se les ocurrió organizar una fiesta, pero alguien recordó que después de hoy, quedarán solo cuatro.
Día decisivo.
Para hoy, los aspirantes tendrán que tocar del recuerdo de diferentes músicos.